Analistas

La ira, no la envidia, está acrecentando la rabia de los estadounidenses

Repentinamente, o así parece, la desigualdad ha invadido la conciencia pública, y ni el 1% ni sus confiables defensores parecen saber cómo manejarlo.

Algunas de las reacciones son un disparate -“Es la noche de los cristales rotos”, “vienen a matarnos”- y la locura está bastante generalizada. Observe cuántos multimillonarios, además del The Wall Street Journal, por supuesto, salieron a apoyar al inversor de capital de riesgo Tom Perkins (quien comparó las críticas públicas al 1 por ciento con los ataques nazis contra los judíos en una carta enviada en enero al editor de The Journal).

Pero hasta las voces que más cuerdas suenan evidentemente tienen problemas para comprender la noción de que el capitalismo financiero del siglo XXI le pudiera parecer a alguien ligeramente, bueno, ligeramente injusto.

Un ejemplo: una columna de opinión reciente de Arthur Brooks, presidente del American Enterprise Institute, publicada en el New York Times. El Sr. Brooks está profundamente preocupado por las cambiantes actitudes estadounidenses respecto a la riqueza: “Según Pew, el porcentaje de estadounidenses que siente que ‘la mayoría de las personas que quieren avanzar’ pueden hacerlo trabajando duro ha caído 14 puntos desde aproximadamente el año 2000”, escribió el 1° de marzo. “Apenas en 2007, Gallup encontró que 70 por ciento estaba satisfecho con sus oportunidades para avanzar trabajando duro; solo 29 por ciento estaba insatisfecho. Actualmente, la brecha se ha achicado a 54 por ciento satisfecho y 45 por ciento insatisfecho. En apenas unos años, hemos pasado de ver a nuestra economía como una verdadera meritocracia a verla como algo más parecido a lanzar una moneda”, indicó.

¿Y cuál cree que es el motivo para el Sr. Brooks de este cambio abismal en actitudes? Bueno, debe ser la envidia hacia los ricos, lo que es una cosa terrible.

Pero los datos de la encuesta no dicen nada respecto a la envidia: cuando la gente dice haber dejado de creer que el trabajo duro será recompensado, no está diciendo que envidie a los ricos; dice que ha dejado de creer que el trabajo duro será recompensado. Hasta el punto en que la gente tenga sentimientos negativos respecto al 1 por ciento, el sentimiento involucrado no es envidia; es ira, que no se parece en nada.

Envidia es cuando alguien alberga sentimientos negativos hacia las personas ricas por lo que tienen; ira es cuando alguien tiene sentimientos negativos hacia los ricos por lo que hacen.

Piénselo: ¿Las protestas de Ocupa Wall Street se enfocan en cómo vive el 1 por ciento? ¿El periodismo que saca los trapos sucios se obsesiona con estilos de vida? Sí, todo mundo sabe del elevador para autos de Mitt Romney, ex candidato presidencial republicano, pero más bien fue la falta de inteligencia y no el lujo lo que lo convirtió en una historia. De hecho, considerando lo mucho que han divergido las vidas de la súper élite con respecto a las de los estadounidenses ordinarios, como que resulta sorprendente el reducido número de artículos que han descrito de forma salaz las fiestas en los Hamptons y todo eso.

No, lo que realmente está motivando la ira es la sensación de que muchos de los ricos de hecho no se ganaron su posición, que se enriquecieron a costa del resto de Estados Unidos.

¿Y qué ha pasado desde 2007 que pudiera justificar tal creencia? Umm, ¿qué me dicen de esa gente del 0.01 por ciento que alardeaba sobre el excelente trabajo que estaba haciendo pero que resultó que nos estaban llevando a una crisis financiera catastrófica? ¿Qué me dicen de los tan admirados líderes que nos garantizaron que Wall Street estaba haciendo cosas grandes y que resultaron estar completamente despistados?

¿O qué me dicen del hecho notable de que desde la crisis, las ganancias han crecido, mientras que los ingresos de los trabajadores se han estancado?

La gente no tiene envidia; tiene cólera; y por buenos motivos.