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Analistas 31/03/2021

Las Farc no se acabaron

Maritza Aristizábal Quintero
Editora Estado y Sociedad Noticias RCN

Las disidencias poniendo un carro bomba en Cauca, las disidencias responsables del desplazamiento masivo de miles de venezolanos en la frontera, las disidencias en disputas territoriales con el ELN, las disidencias reclutando niños en todo el país, las disidencias secuestrando, extorsionando, narcotraficando, asesinando; en fin, las disidencias sembrando el terror hoy al mismo estilo de las Farc de antaño.

Las disidencias son la pesadilla de la que nos queríamos deshacer con el proceso de paz, pero paradójicamente sigue más vigente. Y es que las disidencias son simplemente las mismas Farc y se los voy a explicar.

Aunque el proceso de paz sirvió para que unos miles de guerrilleros se desmovilizaran -sigo pensando que a un costo alto para la justicia y las víctimas- lo que hoy parece demostrarse es que no fue el proceso con “las Farc” sino con una parte de ella. Casi que quedaron tantos excomandantes guerrilleros y mandos altos armados, como los que se acogieron a la vida civil. La lista la encabeza el mismo Iván Márquez quien fue jefe negociador en La Habana y era uno de los cinco miembros del Secretariado. Todos los demás hacían parte del Estado Mayor de las Farc: Jesús Santrich, El Paisa, Romaña, Walter Mendoza, el Zarco Aldinever y Gentil Duarte. Éste último jefe de los disidentes de las disidencias. Porque, por si fuera poco, no quedaron unas disidencias, sino dos.

Es tal el hecho de que se trata de las mismas Farc, que un informe de inteligencia, señala que Gentil Duarte fue encargado por algunos de los negociadores en La Habana de mantener a varios hombres en la retaguardia por si algo en el proceso no resultaba. El problema se dio después, porque Gentil Duarte, ya controlando el jugoso negocio del narcotráfico, no quiso soltarlo, no cedió al hecho de subordinarse al mando de Iván Márquez y la reunificación de las disidencias nunca se pudo dar. Ahí está el verdadero telón de fondo de lo que está ocurriendo en la frontera con Venezuela. Las disidencias de Márquez y Santrich, aliadas con el cartel de los soles, están tratando de apoderarse de las rutas de la droga en el estado Apure, rutas que hoy controlan las disidencias de Gentil Duarte. Entonces, aunque Nicolás Maduro hábilmente quiere presentar las operaciones de las fuerzas armadas bolivarianas como la respuesta militar al problema del narcotráfico que, según él le exportó Colombia, la verdad es que todo es un problema que él mismo importo por cuenta de su alianza con Márquez, Santrich, el Paisa y Romaña.

Y hay otro hecho que probaría que las Farc no se acabaron: según información militar, en junio, Iván Márquez y Jesús Santrich tienen planeado hacer un relanzamiento de “las nuevas Farc”. Y un relanzamiento significa que reivindicarán toda su lucha armada y rendirán honor a la memoria de Tirofijo y el Monojojoy.

Finalmente, lo que queda por establecer es la responsabilidad, por lo menos moral, de las Farc desmovilizada, ahora llamada Partido de los Comunes -a buena hora cambiaron de nombre-. Ellos que tanto salen a reclamar por los incumplimientos del Gobierno Nacional en el acuerdo, deberían llamar la atención sobre los incumplimientos de sus excompañeros. Aún más que eso deberían colaborar con las autoridades para lograr la desarticulación de las disidencias, al fin de cuentas vienen de las mismas Farc y comparten sus secretos.