A donde fueres…

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Se acabó el año y se viene una de las temporadas de viaje más importantes, las vacaciones de fin de año. Pero más que pensar en los viajes, hoy quiero invitarlos a pensar en los viajeros como un importante mercado potencial. El mercado de viajes de lujo ha crecido consistentemente a nivel mundial en los últimos 10 años. Las ventas de artículos de lujo personal en tiendas de aeropuerto suman unos US$18.460 millones y reportaron un crecimiento de 12% en 2017.

Este fenómeno ha abierto nuevos segmentos de mercado como la categoría de ropa relajada de lujo o loungewear, donde productos como sudaderas pasaron de uso exclusivo en la privacidad del hogar a versiones lujosas de pantalones de cordón en cachemir o seda. Hoy en día los pasajeros desean estar cómodos y a la vez verse bien presentados durante toda la travesía. Esta necesidad se vuelve aún más latente con la constante presencia de redes sociales.

La marca Anatomie, por ejemplo, ha sabido capitalizar el potencial creando una línea de ropa para viajar con estilo. Es diseñada en torno a la comodidad, funcionalidad y practicidad que requieren los viajes. Su ropa es de fácil cuidado y no se arruga.

Pero además del interesante gasto en desplazamientos, aeropuertos y estadía, hay otro gran mercado: el de las compras para llevar de vuelta a casa, ya sea para uso personal o de regalo. Y es que los viajeros casi siempre van con la determinación de comprar en el lugar de destino. Es naturaleza humana buscar las oportunidades, lo que no consigo en casa, un regalo que diga que estábamos pensando en otros. Se estima que de los US$302.000 millones del mercado de lujo personal el 40% es venta a turistas, clientes de paso. Solo el 60% es consumido por clientes locales a nivel mundial.

En Colombia el año pasado se reportó un ingreso de 3,3 millones de turistas, según cifras de la Organización Mundial del Turismo. Es entonces de suma importancia analizar y descubrir qué tipo de viajero está llegando a el país, para así ver cuál es la oportunidad para nuestros negocios.

Estudios demuestran que cada destino atrae un tipo de turista diferente, que se diferencia por su atuendo y gastos en estadía, comida, actividades y compras. No se viste igual quien viaja a México que quien va a San Andrés o a Miami. Cada uno está buscando una experiencia diferente y por lo tanto los patrones de consumo también están en cierta medida predeterminados. Es decir, quien venga a Colombia no está buscando comprar productos de lujo francés ni alebrijes mexicanos. Buscan artículos auténticos, ¡ojo, no necesariamente artesanías!, pero sí cosas representativas de su vivencia en el país.
Otro dato interesante es que somos los turistas de mercados emergentes quienes más gastamos durante los viajes por pasajero. Un viajero de una economía emergente hace entre el 30% y el 40% de sus compras anuales durante los viajes, no en la ciudad donde vive. Hay, por lo tanto, que tratar de entender qué viajeros que llegan a nuestros negocios. Cuáles son sus necesidades y cómo entablar una relación personalizada con ellos, ya sean internacionales o nacionales.

El número de turistas internacionales se espera que crezca hasta 1.800 millones en un período de 10 años, con más de la mitad de estos siendo viajes de ocio y no de negocios. Debemos preguntarnos qué tenemos preparado para estos viajeros, que en fin de cuentas somos nosotros, porque si alguien compra cuando viaja, ¡somos los colombianos!

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