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Analistas 04/03/2021

Pemex está quebrado, se solicita quién se lo diga a AMLO

Luis Miguel González
Director de El Economista

¿Cuánto debe Pemex? Los pasivos de la mayor empresa de México ascienden a 4 billones 345.000 millones de pesos, equivalentes a US$217.000 millones. Si se quisiera pagar la deuda de esta empresa con todas las reservas del Banco de México, no alcanzaría. Estas eran US$195.667 millones al cierre del 2020.

A la luz de esta cifra se entiende por qué debemos tomar tan en serio el rescate de Pemex. Salvarla es el objetivo número uno de la política económica del presidente López Obrador. Se le atribuyen muchas razones al político tabasqueño, pero debemos empezar por la más obvia: Pemex es demasiado grande para dejarla quebrar. Tiene riesgo sistémico.

Uno de los focos más rojos en el tablero de Pemex es la deuda con los proveedores. Es de 297.994 millones de pesos y creció 43% a lo largo de 2020, según reconoce la empresa en su informe del cuarto trimestre del año pasado. ¿Cómo puede trabajar una empresa que debe casi US$15.000 millones a sus proveedores? La cuestión, quizá, deba plantearse al revés, cómo pueden sobrevivir los proveedores sin cobrar… Hay muchos casos desesperados y empresas en condición de zombi.

Además de los proveedores, tenemos otras luces color carmesí encendidas en el tablero. La deuda financiera de Pemex equivale a US$113.227 millones. De esta deuda, unos US$19.605 millones son de corto plazo y US$93.622 millones se consideran de largo plazo.

La mayor empresa de México es también la empresa más endeudada de América Latina. Era así el año pasado y en 2019. De hecho, esto comenzó a ser así en la administración de Emilio Lozoya, donde los pasivos de la petrolera pasaron de US$50 a US$100.000 millones. Lo preocupante es que la deuda ha seguido creciendo en este sexenio. Durante 2020, la deuda financiera de Pemex creció a un ritmo superior a US$1.000 millones por mes, durante 2020.

Por favor, tómese un calmante para seguir leyendo. A las deudas de Pemex con proveedores y a sus compromisos financieros hay que sumarle otro pasivo de gran calado: las reservas de beneficio para los empleados. En otras palabras, el pasivo laboral. Es de 1 billón 534.000 millones de pesos. Equivale a US$76.946 millones y creció más de 5% en 2020, a un ritmo de 214 millones de pesos diarios.

¿Cómo va a pagar Pemex todas estas deudas? Esa es la cuestión que se hacen las calificadoras y por eso es tan grande el riesgo de que bajen la nota de la empresa. Debe US$217.000 millones, de los cuales casi US$20.000 millones se deben pagar en el corto plazo. El gobierno federal, dueño de la empresa, ha reducido la carga fiscal e instrumentado algunas medidas de apoyo, pero no han sido suficientes. El principal gravamen que la empresa paga, el Derecho de Utilidad Compartida pasó de 65% a 58% el año pasado y tendrá una nueva reducción en 2021, hasta 54%. Esta reducción significó un “ahorro” de 65.000 millones de pesos para la empresa. Es mucho dinero, pero no alcanza. Basta con recordar que sólo, la deuda con proveedores creció casi 90.000 millones de pesos el año pasado. Por eso, también ha habido transferencias a Pemex. Como resultado de una operación en el mercado de bonos, el Gobierno Federal le dotó de 93.000 millones para que la petrolera redujera su deuda. Es muchísimo dinero, pero tampoco alcanza. La deuda financiera de corto plazo se incrementó en 146.000 millones de pesos.

¿Está quebrada Pemex? Si la vemos con ojos de contador, la respuesta es sí. Tiene pasivos de US$217.000 millones y encadena dos años de grandes pérdidas. Fueron 347.000 millones de pesos en 2019 y 480.966 millones en 2020. Se encuentra en un sector que vive un cambio de época y no tiene un plan de transición energética. Basta decir que en 2020 se incrementaron sus emisiones de óxido de azufre en 18,7% y las de dióxido de carbono en 6,8%, no hay forma de ver a Pemex sólo con ojos de contador, el problema es que no sabemos qué hacer con ella.