Analistas 29/12/2020

2020: un año de humanidad y resiliencia

Nos acercamos al final de 2020, un año que nos llevó a hacer un alto en el camino y a reflexionar sobre cómo podemos ser mejores: como personas, como sociedad y como agentes en relación con el entorno. Así mismo, 2020 es un año que dejó grandes aprendizajes y marcó el inicio de una era mucho más consciente en cuanto al impacto social, ético y ambiental que cada uno de nosotros y nuestras organizaciones representa en la sociedad.

Cualquiera que sea la mirada, no se puede desconocer que, en marzo de este año, cuando empezó a ser realidad el imaginario de vivir una pandemia, el covid-19 nos recordó nuestra fragilidad como especie, evidenciando que aún tenemos enormes retos por delante como humanidad, donde debemos esforzarnos para que eventos externos como estos no se traduzcan en millones de vidas perdidas y en un impacto económico que arrasó con tantos empleos y empresas.

Sin embargo, por más oscuro que haya sido, y que aun a veces parezca el panorama, la resiliencia y la motivación de salir adelante como sociedad abrieron caminos que nos permitieron con el pasar de los meses empezar a ceder los efectos de esta crisis. La noticia de la vacuna que fue anunciada en noviembre permitió que la humanidad tuviera de nuevo esperanza, y que los mercados desarrollados y emergentes se impulsaran, lo que nos permite mirar el cierre de 2020 y 2021 con optimismo.

Si bien hoy muchos de los indicadores económicos y sociales se ubican en terreno desfavorable, como el PIB (-9% en el tercer trimestre), el desempleo (14,7% para octubre), o el Índice de Confianza del Consumidor (-13,6% en noviembre), estos van recuperando terreno con respecto a su composición previa a la pandemia. Lo anterior evidencia que los colombianos, y en general la humanidad, estamos enfrentando esta coyuntura pensando en el futuro, en el mejoramiento de las condiciones de las personas y en la superación de un virus que vulneró nuestro constructo social.

Los aprendizajes que nos deja la pandemia ratifican también que la importancia de gestión de inversión con criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo es la mejor manera de elevar los niveles de competitividad y generación de valor, tanto de las empresas como de los portafolios propios o administrados. Hoy es una realidad que, las compañías con mejores prácticas en temas de sostenibilidad han estado más preparadas para navegar la pandemia, brindando mayor estabilidad en sus resultados.

Es por esto que 2020 ha sido el año de la humanidad desde múltiples sentidos, y 2021 será un año de transición y contrastes: en el que la irrigación mundial de las vacunas así como los esquemas de autocuidado nos permitirán fortalecer nuestra salud, no solo física, sino mental y financiera. A su vez, el mundo seguirá levantándose del tremendo golpe que recibió por cuenta del virus, pero sabiendo que aún es frágil y recaer no es una opción; tendremos que entender que no podemos seguir viviendo y consumiendo de la forma en que lo veníamos haciendo, porque sencillamente no es sostenible; y, finalmente, todos deberemos entender que, para progresar como sociedad y poder construir futuros posibles, debemos enfrentar los problemas con sentido de humanidad y de inteligencia colectiva.