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Pacto por la innovación

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Hace 100 días, en su discurso de toma de posesión, el presidente Duque se refirió a la innovación y al emprendimiento en los siguientes términos: “Ha llegado el momento de hacer del emprendimiento la base de nuestro progreso económico y social. Una sociedad de emprendedores nos permite ver mas allá de lo evidente. Nos permite ser creadores y no simples consumidores del ingenio de otros. Estamos comprometidos con el impulso a la Economía Naranja para que nuestros actores, artistas, productores, músicos, diseñadores, publicistas, joyeros, dramaturgos, fotógrafos y animadores digitales conquisten mercados, mejoren sus ingresos, emprendan con éxito, posicionen su talento y atraigan los ojos del mundo”.

Existen muchos tipos de pactos: un negocio, una alianza, un convenio, un memorando de entendimiento. Sin embargo, todos tienen en común que cada una de las partes involucradas adquiere una serie de compromisos que se obligan a cumplir para poder alcanzar los objetivos individuales y colectivos que implicaron la realización del pacto.

Por parte del Gobierno, hemos escuchado al presidente Duque y a sus ministros dando el debate sobre algunos proyectos que redundarían, de manera directa e indirecta, en beneficio del emprendimiento y de la reactivación económica del país: una ley de financiamiento que, entre otras cosas, plantea reducir el impuesto de renta sobre las empresas, la eliminación de trámites innecesarios, ajustar el tamaño del estado y volverlo más eficiente, terminar las obras de infraestructura e incentivar las exportaciones.

¿Y por parte de los emprendedores? Lo primero que debemos analizar es en qué estamos emprendiendo los colombianos. Según el reporte 2016/2017 del Global Entrepreneurship Monitor, la distribución de las startups colombianas en los diferentes sectores de la economía ha sido de la siguiente manera: 62,7% en comercio, 14,7% en manufactura, 9,1% en salud, educación y servicios sociales, 6,8% en servicios profesionales, 2,5% en Tics, 2,3% en finanzas, 1,1% en transporte, 0,7% en agricultura y 0,4% en minería.

En segundo lugar, hay que estudiar el nivel de innovación de las startups colombianas. De acuerdo al mencionado reporte, 16,5% de ellas están siendo innovadoras, definiendo la innovación como el suministro de un producto o la prestación de un servicio nuevo para los clientes, y con poca o ninguna competencia en el mercado.

De las cifras anteriores, se podría concluir que el verdadero reto, más que el emprendimiento, es la innovación, que implica una labor mucho más ardua que la simple constitución y operación de una startup en el sector de la economía que menos dificultades pareciera tener. Es importante el esfuerzo del presidente Duque por reactivar la economía del país, pero su labor no va más allá del fomento de ecosistemas creativos y diseño de políticas que incentiven la innovación. Los verdaderos protagonistas del pacto por la innovación somos los emprendedores.

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