Analistas

La caña y la seguridad energética

El pasado fenómeno del Niño  dejó al país un mensaje claro, debemos diversificar nuestras fuentes de generación eléctrica. Hoy en día 78% de la generación eléctrica nacional proviene de la generación hídrica, lo que implica una alta dependencia de las precipitaciones pluviales. Así mismo, no es un secreto que la competitividad del país en gran parte depende de que exista una matriz energética eficiente. 

El Gobierno Nacional es consciente de esta situación y ha liderado cambios regulatorios que promueven el fortalecimiento y diversificación de nuestra matriz energética, mediante el impulso de nuevas formas de generación. No sólo en Colombia, sino en el mundo entero la industria de energías renovables no convencionales como alternativas de generación está creciendo de manera cada vez más acelerada. La tecnología ha avanzado con las consecuentes reducciones en costos, lo que hace más atractivo y viable el desarrollo de estas nuevas industrias. 

Lo que pocos saben, es que, de manera visionaria, desde 1925 la agroindustria de la caña, hasta ahora asociada a la producción de azúcar, incursionó en la cogeneración de energía. Hoy contamos con 12 plantas de cogeneración que han requerido inversiones de más de US$400 millones y que dan firmeza al sistema eléctrico colombiano de manera sostenible con el medio ambiente. El año pasado, generamos 1,42 millones MWh de energía, lo cual, con el consumo promedio de los colombianos, es suficiente para atender las necesidades de un poco más de un millón de habitantes. Es decir, la energía que requiere una ciudad como Cartagena o la mitad de la ciudad de Cali.

Según XM, que es la entidad que opera el sistema interconectado nacional y que administra el mercado de energía en Colombia, durante 2016 la agroindustria de la caña inyectó al Sistema Interconectado Nacional, 592 millones de MWh de energía eléctrica, lo que representa un crecimiento de 15,2% frente a 2015. 

La cogeneración en la agroindustria colombiana de la caña utiliza principalmente el bagazo como combustible renovable para la generación de energía térmica. El bagazo es biomasa, la cual se puede sembrar y cosechar las veces que sean necesarias, permitiendo así tener combustible disponible en el largo plazo. En verano, cuando hay menor disponibilidad de energía proveniente de la generación hídrica, es cuando más se facilita la cosecha de caña, convirtiendo a la cogeneración a partir de bagazo en una alternativa y garantía confiable de suministro.

Pero, además, al ser el bagazo un combustible de biomasa, se reduce la emisión de gases efecto invernadero, ayudando así a la mitigación del calentamiento global. Colombia se adhirió al Protocolo de París, en el cual se comprometió a reducir las emisiones de dióxido de carbono en 20% para 2030. Esto significa que Colombia debe estar emitiendo 67 millones de toneladas menos de gases efecto invernadero (GEI) en 2030. 

En la agroindustria de la caña continuaremos contribuyendo de manera sostenible al desarrollo de Colombia. No sólo generando empleo de calidad, invirtiendo, y apoyando a las comunidades, sino mediante el desarrollo de nuevas industrias sostenibles con el medio ambiente que contribuyen a la seguridad energética nacional.