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Grexit

El default de Grecia, o no pago de la cuota del crédito con el Fondo Monetario Internacional, por un valor aproximado de 1,600 millones de euros el martes de la semana pasada, tiene temblando los mercados financieros. Grexit es la palabra de moda (Ver memes 1) . Hay una alta posibilidad de que Grecia termine saliendo de la zona euro y que tenga nuevamente su propia moneda, el dracma. Luego podrá devaluarla y volver sus productos y exportaciones más competitivos. Este parece ser el objetivo del gobierno actual, que tendrá el próximo domingo una reunión de alto nivel con los otros paises euro para intentar una solución. El deudor moroso llega con pocas ganas de aceptar cualquier cosa que le propongan, sabiendo que la salida de Grecia de la Zona Euro no le conviene a la moneda y a los grandes países que le apostaron desde mediados del siglo pasado a esta comunidad económica.

La situación en Grecia dejó de ser estrictamente financiera y macroeconómica hace rato. Desde la llegada de Syriza (partido de izquierda) al poder el año pasado, el componente político, diplomático y multilateral se mezcló del todo y hoy es imposible diferenciar las cosas. Los ciudadanos griegos en el referendo no sabían muy bien cómo estaban votando, ya que Tsipras, el Primer Ministro, logró incorporar el peligroso nacionalismo emocional en la decisión. Varias jornadas después, cuando se anuncia la ampliación de el “corralito” o “feriado” bancario, la gente empieza a ver que la quiebra de pequeños bancos es inminente. Algunos anuncian que probablemente deberán fusionarse para poder abrir puertas la semana entrante. Los canales de televisión repiten imágenes de adultos mayores intentando tomar turnos para reclamar el pago de su pensión, así como ciudadanos corriendo a sacar los 60 euros diarios permitidos. Ese cóctel social puede volverse un problema de órden público si se sigue ampliando el feriado bancario. La gente no entiende cómo su plata no está disponible.

Un par de grandes economistas, ganadores del Premio Nobel, Paul Krugman y Joseph Stiglitz, han defendido al gobierno griego en su rebeldía. El contexto que proponen es mirar que las medidas de austeridad propuestas ahora y las de antes eran fórmulas poco realistas. Si un deudor no puede reunir requisitos imposibles, cierto grado de culpabilidad viene de quien otorga los créditos. Grecia no es y nunca será Alemania, quien ha venido entendiendo a las patadas que el resto de la zona no piensa como ellos. El mayor valor de la deuda griega ciertamente es con Alemania (Ver gráfico 1), y ante el no pago de la cuota del FMI, no quieren perder esa cartera, e imponer su liderazgo político en la región a la vez con una jugada de doble banda. Merkel se está mostrando demasiado estricta y los griegos siendo una economía pequeña y débil, están dispuestos a demostrar que son capaces de desafiar al estudiante más grande y más fuerte del salón. La moneda euro es fuerte y el impacto de una eventual salida de Grecia ya estaba descontado de los indicadores de mercado. El mensaje político es devastador. Dejar ir a Grecia, o sacarlo a las malas, es finalmente aceptar que hay europeos de primera y de segunda clase.  

El efecto en nuestro país se va a ver directamente en la tasa de cambio. Debemos acostumbrarnos a pensar en que la tendencia alcista continuará. Probablemente el dólar seguirá fortalecido, no sólo por ser moneda refugio en tiempos difíciles, sino porque el cambio euro-dólar es el que más volúmen de transacciones genera en el mercado de divisas forex. Expertos analistas plantean un escenario de tasa de cambio entre 2,600 y 2,800 sostenido durante el resto del semestre. La mayor variación en este siglo del dólar frente al peso colombiano en un mes ha sido 13%, lo cual nos llevaría a superar el máximo histórico y llegar a niveles de 2,900. Se pueden esperar jornadas puntuales entre 2,800 y 2,970 sin cruzar este año la barrera de 3.000. Esa cifra téngala en mente para el año 2016.