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Final tensa mañana en Santiago

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Mañana termina aquí, en Santiago, la Copa América 2015. Veremos una final vibrante entre el equipo local y el actual subcampeón del mundo: Argentina. Chile necesita ganar, sería la primera vez, y se ve muy cerca. Messi necesita demostrar que en su selección es también el mejor jugador del mundo y que puede llevar a su equipo a un campeonato de categoría mayores. Por donde se mire la Copa llevó a la final a los dos mejores, que sufrieron en el camino y marcaron entre los dos, hasta ahora, 23 goles. Esperamos que el árbitro colombiano Wilmar Roldán no sea protagonista para nada mañana en la final. El tema de los árbitros en los torneos internacionales deberá ser revisado igual, no sólo por las grabaciones que se conocieron del fallecido dirigente argentino Julio Grondona, sino porque las producciones de televisión están dejando cada vez más a los árbitros en evidencia.

Para la Selección Colombia quedan varias lecciones de cara a las eliminatorias del Mundial 2018. El primer juego será en octubre de este año. No estamos preparados. Nuevamente equipos más discretos llegaron por encima nuestro como hace 4 años en Argentina 2011. Esta tarde por ejemplo, se miden las selecciones de Perú y Paraguay en el partido por  el tercer puesto. Ninguno de esos dos estuvo en el Mundial de Brasil pasado. Colombia es mucho más que eso. Algunos de nuestros jugadores claves llegaron con un nivel bajo a Chile. Marcamos un solo gol en cuatro partidos. El remate lo convirtió Jeison Murillo, un defensor central. Tendremos tres años de sufrimiento en una dura eliminatoria.

A nivel de organización, Chile demostró que al igual que Brasil 2014, hay detalles de los grandes eventos deportivos que todavía hacemos de manera rudimentaria en Suramérica. Se detectaron entradas falsas vendidas por internet, filas en algunos casos desordenadas para entrar a estadios, parte de la logística administrada manualmente en un mundo digital y en nuestro caso las salas de prensa se improvisaron en  escenarios parecidos a canchas de baloncesto de un colegio.  

Un mensaje que nos deja esta atípica Copa América es que en nuestras tierras, seguirá existiendo el fenómeno de la malicia indígena. Chile llega a la final, pasando por alto un accidente de un Ferrari  conducido en estado de embriaguez por Arturo Vidal, que hubiera podido matar a alguien. El jugador Jara, desestabiliza mentalmente a su rival uruguayo Cavani, provocando una natural reacción de furia que lo llevó a la expulsión. Contra Perú, el mismo Vidal golpeó la cara de uno de sus rivales y se salvó de la expulsión. Manchas que van quedando en el camino al título.

Lo sucedido con el equipo local refleja la transformación reciente que está viviendo la sociedad chilena. Hace pocas semanas la Presidenta Bachelet pedía la renuncia de todos los ministros, por escándalos de corrupción. El hijo de la mandataria estuvo envuelto en otro escándalo, y horas antes de comenzar el primer partido, renunciaba el ministro Secretario General de la Presidencia Jorge Insunza. La malicia indígena se está comenzando a ver reflejada en los políticos y gobernantes. La cultura del atajo, del soborno, la coima, que tanto sufrimos a diario en Colombia, la están comenzando a conocer con desagrado y bastante desilusión en esta tierra. No es gratis que la popularidad de Bachelet se haya desplomado en menos de un año de mandato hasta llegar a 23%.

La gente de Chile por el contrario deja un gran mensaje a los visitantes. Tuve la oportunidad de conocer empresarios, periodistas, taxistas, tenderos, estudiantes, músicos, empleados e independientes. La mayoría gente amable, decente, sonriente y cálida. Tal vez por  vivir en Bogotá, uno olvida que existe la posibilidad de ayudar a alguien extraviado en una calle. Las avenidas son amplias y cuentan con muy buena infraestructura. Los chilenos tienen capacidad de autocrítica y conciencia ciudadana, algo que los bogotanos hemos perdido del todo. A nivel de sociedad y de la forma de verse como ciudadanos tenemos mucho por aprender de los chilenos. Me voy de Chile con el gol de Murillo y grandes lecciones a nivel personal. Algo de envidia al verlos más civilizados que nosotros.
 

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