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El papel, una gran historia positiva

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Curiosamente se ha vuelto cada vez más frecuente relacionar el reciclaje de papel con salvar los bosques del mundo. Algunos hasta se atreven a cuantificarlo en términos de número de árboles y como muestra de la desinformación que existe al respecto, las cifras que manejan son todas distintas. Este enfoque desconoce lo que es en realidad el reciclaje de papel y cómo esta actividad es una fase de lo que es el ciclo de vida integral de ese producto. Si nos permitiéramos  aprender un poco, nos encontraríamos con grandes sorpresas en cuanto a sus bondades y aportes al medio ambiente.

 
En Colombia los papeles, cartones y cartulinas son producidos a partir de fibras de celulosa obtenidas del bagazo de la caña de azúcar -un residuo de un proceso agroindustrial- o de madera proveniente de plantaciones forestales de pino y eucalipto, las cuales son cosechadas y renovadas con fines comerciales, tal como se hace con todos los cultivos agrícolas. Estas dos fuentes de celulosa cuentan provienen de un recurso renovable que también es reciclable y biodegradable. Esta es la primera gran diferencia -y ventaja- del papel frente a muchos otros productos industriales. En segundo lugar es importante tener en cuenta que la siembra de plantaciones forestales no se realiza en lugares donde existan bosques naturales. Se hace en terrenos que hayan tenido otros usos como ganadería o cultivos agropecuarios. En ese sentido, no se tala bosque natural para establecer una plantación forestal y quienes están en el negocio de la reforestación comercial tienen además el compromiso ambiental de proteger, estudiar y promover el cuidado de los bosques naturales (y la flora y fauna) en su patrimonio. Aquí tenemos otro dato de gran valor para rebatirle a aquellos que afirman que la producción de papel está acabando con bosques nativos.
 
 Un tercer factor que muchos desconocen o que no recuerdan de las clases de biología en el colegio, es que en su proceso de crecimiento todo material vegetal absorbe vitaminas, nutrientes, y elementos de su entorno. Uno de ellos es el dióxido de carbono, aquel componente que producimos los humanos y cuyos excesos en la atmósfera conllevan al calentamiento global. Los árboles, como material vegetal que son, también lo hacen y el nivel es mayor en su etapa de maduración. Así vemos cómo pinos y eucaliptos de plantaciones forestales cuando más absorben CO2 de la atmósfera es cuando crecen, ellas se quedan con el carbono para la producción de su celulosa y sueltan oxígeno. En este sentido, mientras más árboles logremos sembrar como reforestadores, mayor será la absorción de CO2. Y recuerden, todo árbol cosechado de una plantación es nuevamente sembrado, de manera que el proceso es permanente y es una gran contribución a la disminución del calentamiento global.
 
Y aquí es donde llegamos al proceso que cierra el ciclo de vida del papel: el reciclaje. Esta actividad fundamental como generador de empleos en Colombia, es además otra fuente de fibra de celulosa para la industria. Con él se  alarga la vida útil de la fibra y se promueve el uso responsable del papel. Sin embargo, y lo que muchos desconocen, es que como parte de un ciclo, se requiere la incorporación de fibras vírgenes porque un papel o cartón no puede ser reciclado ad infinitum. La fibra después de siete usos se deteriora y aquí viene a lugar un dato importante: si en el mundo nos dedicáramos únicamente a la actividad de reciclar sin la incorporación de fibras vírgenes, en 3 meses no tendríamos material para reciclar. De manera que la asociación de la actividad del reciclaje de papel con el hecho de estar salvando bosques es falsa. El reciclaje depende directamente de la existencia de las plantaciones forestales comerciales. 
 
Nace la Cadena del Papel
 
Con el objetivo de trabajar la comunicación sobre las bondades del papel y consolidar su fortaleza como sector para el desarrollo de la Nación, se ha conformado en Colombia a partir del mes de Junio, la Cadena del Papel. De ella hacen parte reforestadores, productores de papel, distribuidores, convertidores, editores, medios impresos, industria gráfica, tintas, máquinas y proveedores de material reciclable, quienes de una u otra manera están relacionados con la producción, conversión, comercialización y venta del papel. Para comunicar de manera conjunta las fortalezas y bondades del producto, han definido como su factor diferenciador la sostenibilidad y tienen mucho que mostrar como aporte. La sostenibilidad económica de la Cadena del Papel se refleja en la generación de 80.000 empleos directos (con impacto en zonas rurales), ventas que ascienden a $8,6 billones y  una participación en el PIB industrial de 5,6%.
 
La sostenibilidad social se centra en el mejoramiento en la calidad de vida de grupos de interés y comunidades en zonas de influencia. Trabajan líneas de acción como educación, generación de ingresos, cultura ciudadana, liderazgo y salud. En 2012 la inversión en programas de impacto social alcanzó los $27.000 millones.
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