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Cumplirle a Orinoquía: deuda pendiente

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En vísperas de la renovación de mandatarios regionales y locales, y tras los alentadores anuncios del Presidente Juan Manuel Santos en torno a los avances de los diálogos de paz en La Habana, son muchas las razones de fondo que atraen las miradas hacia la Orinoquía colombiana. Según los sectores del Gobierno Nacional, la academia, el sector privado, la sociedad civil y organismos internacionales que estuvieron presentes en Expogestión Orinoquia 2015 -evento organizado por Asorinoquia y el Centro de Gestión y Liderazgo-, se avecinan importantes avances en materia de infraestructura, y en los frentes ambiental, social y económico. Es ahora cuando la voluntad política se debe ver reflejada en hechos concretos que dinamicen economía y que propicien la integración de esta región con el resto del país.

Para nadie es un secreto que esta región del país es en potencia la más importante despensa alimentaria del país, no sólo para los 45 millones de colombianos sino también para el resto del mundo. La diversidad de climas, la variedad del suelo y su riqueza natural la deberían convertir en uno de los principales mercados laborales y desarrollo del país, gracias al potencial de la agroindustria, el turismo, la producción de crudo, entre otros frentes. 

Tan alentador panorama, no obstante, está amenazado por el fantasma de la incertidumbre jurídica que ronda la región: empresarios y quienes desde tiempos ancestrales han trabajado estas tierras -que compraron o heredaron-, diariamente enfrentan los confusos escenarios que amenazan con arrebatarles los terrenos que con esfuerzo y sin ningún apoyo institucional han trabajado durante años. Su temor no es infundado, se soporta en las confusas interpretaciones de la normas relativas a los baldíos, más alineadas con intereses políticos que desconocen la realidad, y en el banco de tierras para posconflicto que se estaría negociando en La Habana.

Quizás por su misma extensión y la intensidad con la que la golpeó el conflicto armado, la Orinoquía se ha mantenido rezagada. La ausencia de la institucionalidad estatal ha impedido integrarla a la dinámica económica del país, y ha generado un desconocimiento profundo sobre la realidad de sus habitantes y la posesión de sus tierras. Por eso celebramos los anuncios del Ministerio de Agricultura y la Superintendencia de Notariado y Registro en el marco de Expogestión, en lo referente a que no debe ponerse en duda que se respetará la propiedad privada de la tierra, que es la base para la prosperidad y desarrollo de los 7 departamentos que conforman la Orinoquía, región que ocupa un área similar a la de Alemania. 

De no resolver desde el Gobierno Nacional las dudas y principales necesidades, con pleno conocimiento de la casuística local y atendiendo debidamente las opiniones de sus propios habitantes, el Llano colombiano seguiría marginado de la dinámica del posconflicto prevista para el resto del país. El riesgo está en que Colombia se privaría de lo que esta rica región tiene para aportar a la construcción de un país en paz, además de abrirle camino al surgimiento de un epicentro de acción de nuevos grupos al margen de la ley.

Desde la Asociación Empresarial para el Desarrollo de la Orinoquía (Asorinoquia), los empresarios que en conjunto trabajamos por promover y apoyar  iniciativas estratégicas en pro del bienestar y desarrollo regional, vemos con  buenos ojos el anuncio del Gobierno  en  Expogestión. 
 

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