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Conflicto de interés cafetero

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En delicado conflicto de interés incurre la dirigencia cafetera cuando presiona a la administración de la Federación para que no cambie la norma del factor de rendimiento en trilla, aduciendo que esto perjudica a los productores.

Va mi análisis: Primero, el tema parece demasiado técnico, pero es tan sencillo como decir que la calidad “Federación”, dice que se necesitan 92,8 kilos de café pergamino para obtener un saco de 70 kilos de óptima calidad de exportación; significa que al quitar el pergamino (la cáscara) en la trilla, resultan los 70 kilos de café, calidad tipo exportación.

Resulta que cuando el café es de muy buena calidad, de 89 kilos por ejemplo para obtener un saco, al productor lo premian pagándole una bonificación del 4 % sobre el precio base; pero cuando es regular, sí se requieren los 96 kilos para conseguir un saco, es decir, se castiga restando del precio base el 3,3 %.

Desafortunadamente en el pasado verano, se facilitó hasta 94 kilos, para ayudar a aquellas zonas que registraban un problema de calidad, pero ya en el 2017, cuando se presentó una excelente calidad están procediendo a 92,8 kilos que es lo serio y lo ortodoxo.

Además, el comprador internacional verifica que los granos que van en el costal cumplan con la norma de máximos defectos admisibles, que fue la base con que cerró el negocio, no tiene que ver con el clima que rigió en el país.

Por lo tanto , no puede la dirigencia ejercer presión sobre una medida que los favorezca, dado que rige, para las compras del Fondo Nacional del Café que es una cuenta pública parafiscal.

Solo el Gerente como administrador responsable, y con el voto del Ministro de Hacienda, puede tomar una medida de esta naturaleza, sin la participación de los beneficiarios. Supongo que no participar en decisiones que favorezcan a los dirigentes debe ser un punto del nuevo código de ética.

Esta medida favorece además y en mayor medida a los pequeños productores, que no me cansaré de defender, como en la columna pasada cuando sustenté con cifras contundentes los éxitos de la política del Presidente Santos, que provocó muchos chats de cafeteros sin el valor para el debate público.

Contenían descalificaciones a este servidor, improperios, injurias e insultos, desde luego sin argumentos, por parte de grandes productores que se resisten a aceptar su nueva realidad, prefiriendo buscar chivos expiatorios en quienes defendemos una caficultura próspera y sostenible de pequeños campesinos, y un gremio que vele por los intereses de todos, pero principalmente de los que lo necesitan.

Beneficia más a los pequeños cafeteros porque la nueva norma les permite acceder con mayor facilidad a las bonificaciones por calidad, dado que los grandes afrontan dificultades en razón a la producción a gran escala que sin embargo, consiguen un mayor volumen, que permite compensar la calidad.

No olvidemos que a pesar de la erradicación, en los pisos térmicos bajos siempre han estado las fincas grandes, que producen café de menor calidad.

De otro lado, se comenta en el mercado cafetero que existen miles de cargas de café entregadas en depósito en diciembre pasado, esperando un mejor precio para su liquidación, lo que comúnmente se denomina especulación, que al regir la norma a partir del 1 de enero cobija a todos esos granos y por lo tanto genera una pérdida para los grandes productores, que tienen capacidad financiera para este juego.

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