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Analistas 20/04/2023

Miopes del progreso

Guillermo Cáez Gómez
Socio Deloitte Legal
GUILLERMO CAEZ

El futuro de la movilidad en Bogotá enfrenta desafíos significativos, y es crucial que los líderes políticos en Bogotá y desde luego en Colombia, trabajen juntos para desarrollar soluciones sostenibles y efectivas. La reciente controversia entre la alcaldesa Claudia López y el exalcalde Enrique Peñalosa, reportada en otro medio de comunicación, denota la importancia de la cooperación y la visión a largo plazo en el desarrollo del proyecto de metro y la necesidad de quitarse el ego para pensar en grande y no es el interés personal.

Bogotá es una de las ciudades más congestionadas de América Latina, con más de nueve millones de habitantes y un sistema de transporte público que lucha por satisfacer la demanda. Según un informe de dos mil diecinueve de la plataforma de movilidad urbana Inrix, Bogotá ocupó el cuarto lugar en el mundo en términos de congestión vehicular, con los ciudadanos pasando en promedio ciento noventa y un horas al año entre trancones.

El metro de Bogotá es un proyecto largamente esperado que podría transformar la movilidad en la capital y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Un estudio realizado por la Universidad de los Andes estima que el metro podría reducir los tiempos de viaje en un veintitrés por ciento y disminuir las emisiones de gases contaminantes en un dieciséis por ciento. Además, el metro tendría la capacidad de transportar aproximadamente un millón de pasajeros al día, lo que aliviaría significativamente la carga sobre TransMilenio.

Para alcanzar estos objetivos, es crucial que la alcaldesa López, el exalcalde Peñalosa y otros líderes políticos y sociales trabajen juntos y promuevan el diálogo y el consenso. La polarización y la confrontación solo sirven para agravar los problemas y retrasar el avance de un proyecto tan necesario para la ciudad; tal como pasó con la intervención del presiente Petro con la terca idea de cambiar el trazado del metro y volverlo subterráneo aun cuando jurídicamente es inviable.

Es mejor pasar del “sufre mamón”, a adoptar un enfoque constructivo y estar dispuestos a colaborar en la búsqueda de soluciones eficientes y sostenibles para el transporte público en Bogotá. Sin duda el aporte a la construcción de ciudad de Enrique Peñalosa es invaluable, pero no se puede perder la altura de lo construido con la inmadurez de las redes sociales. La visión compartida debe trascender las diferencias políticas y centrarse en el bienestar de los ciudadanos y el desarrollo sostenible de la ciudad.

Esto también es un llamado a los medios de comunicación que debieran enfocarse menos en las desavenencias entre gobernantes y mucho más en hacer un análisis riguroso para llamar a la sensatez y bienestar de la ciudad de Bogotá. Es momento de unir esfuerzos entorno de un proyecto que transforme positivamente la movilidad en nuestra ciudad. La construcción del metro es un paso fundamental para mejorar la calidad de vida de los bogotanos y reducir los impactos negativos de la congestión vehicular en la economía y el medio ambiente.

Este es un llamado a la sensatez y la madurez política de todos los actores involucrados en el proyecto del metro de Bogotá. Dejemos atrás las disputas y trabajemos juntos por una ciudad más próspera, sostenible y conectada para todos sus habitantes pues de lo contrario, el ego nos hará parecer como el perro que trata de morderse la cola.

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