Analistas

El reto de las ciudades del futuro

La antesala de la Conferencia Hábitat III de las Naciones Unidas, en Quito, la realizó la Alcaldía de Bogotá en lo que se llamó la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales.

Se invitaron 3.000 representantes de 100 países que participaron en 160 conferencias sobre el rol de las ciudades y su poder transformador a través de la educación, cultura, deporte, seguridad social, espacios públicos y conectividad.

Se intercambiaron experiencias entre gobernantes y académicos para buscar el desarrollo sostenible y construir la agenda de un mundo en paz. 

Los núcleos temáticos fueron el desarrollo económico y tecnológico, el transporte masivo, los espacios públicos y el manejo de basuras. Se avanzó en el concepto de ciudades compactas que solucionen los problemas de ilegalidad como las favelas y los tugurios. Hay que pasar de la teoría a los hechos para obtener resultados reales, hay que fortalecer los gobiernos locales y promover una planeación regional autónoma para que cada territorio pueda construir su futuro.

América Latina aún no ha implementado conceptos de urbanismo avanzados para lograr mejores ciudades con más parques lineales y más redes de transporte para que la gente se pueda movilizar sin traumas. 

El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, explicó las bondades de los mecanismos de expropiación para construir vías y parques para hacer ciudades más amigables para el peatón y los ciclistas, y con buses de 100 personas que equivalen a 100 carros. 

Bogotá tiene más de 200 kms de senderos peatonales que hasta los ricos utilizan cada vez más, con árboles gigantes. El 35 % del área debe dedicarse al transporte y los espacios públicos.

La gran tarea es construir, a lo largo del río Magdalena, frente al mar y ciénagas, ciudades con más malecones para disfrutar del paisaje.

La decisión es cuánta densificación debe tener cada ciudad, si las ciudades deben crecer expandiéndose e invadiendo las zonas rurales, o si, por el contrario, se deben compactar con más edificios. Bogotá crece hacia las afueras lo que vulnera la autonomía de los pueblos pequeños. 

La cuestión no es densificar por densificar, es tener ciudades con más transporte público y menos vías, y con más parques lineales y alamedas.

También se habló sobre los gobiernos locales que deben ser fuertes y transparentes y consolidar el rol de las ciudades como motores del desarrollo económico, social e intelectual.

La bicicleta y los peatones se ratificaron como los reyes del futuro. Las personas montan 7 km diarios de bicicleta y manejan 25 minutos diarios en un ambiente más limpio, hacen más ejercicio, con un impacto positivo sobre el sistema de salud. 

En Bogotá se hacen 441.000 viajes diarios de bicicleta en 464 kms de ciclovías. La Bogotá de 2050 debe ser una ciudad que genere confianza y autoestima, capaz de atraer y retener a las personas más capacitadas,  a los inversionistas y a los turistas.

Medellín también presentó su esquema de expansión sobre el Valle de Aburrá y la construcción de confianza y cultura ciudadana con un crecimiento más ordenado a través de la expansión del metro, tranvía, metrocable y sus 84 kms de carriles de solo bus. 

Por último, la sensación que causó la maqueta gigantesca de la ciudad de Bogotá de 400 m2 elaborada con impresora digital de tres dimensiones de filamentos biodegradables de maíz. Fue construida por la agencia digital Bálele de Barranquilla y permite estudiar el complejo desarrollo de la capital.

En resumen, el evento permitió soñar las ciudades del futuro de Colombia  con el reto de la EQUIDAD URBANA.