martes, 17 de marzo de 2020

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A pesar de la pérdida de miles de vidas, los grandes problemas de salud y económicos causados por el coronavirus, esta cruda experiencia humana, también nos pudiera dejar reflexiones que deberían trascender en nuestras mentes y corazones, para tener una existencia en plenitud y generar un plus en el paso por la tierra.

1. Rescatar el valor del tiempo para estar con los nuestros, protegiendo de distintas maneras el núcleo familiar, y volviendo, así sea de forma obligada a compartir momentos de verdad con los seres queridos. Perdimos el valor del tiempo en su mejor expresión: la forma cualitativa de brindar amor y vida a nuestras familias.
2. Despertar a una realidad humana en la cual no deberían importar ni la raza, condición económica y estatus social, para entender que somos iguales ante cualquier situación.
3. Cambiar los hábitos de movilidad y consumo, generando un menor nivel de contaminación, para ayudar a disminuir el sobrecalentamiento global. Despertar nuestro nivel de conciencia para cuidar lo que nos queda de la naturaleza, ya que el universo está en busca de un nuevo equilibrio y sus manifestaciones de catástrofes, incendios y virus son claras.
4. Se ratificó el poder de los grandes conglomerados de medios de comunicación que de forma desmedida, sin argumentos claros y conocimientos amplios, tienen a la sociedad en vilo. En lugar de saludarnos con unos buenos días, se cambió por un ojalá hoy sobrevivas, todo debido a un periodismo, que en muchos casos, se encarga de promover el caos.
5. Quedó demostrado el egoísmo de muchos seres humanos, quienes ahora se sienten amenazados, sin tomar nota del hambre, el frío y el dolor de cada día que hay para tantas personas.
6. Para la humanidad, las matemáticas solo cuentan en términos de dinero e incremento de indicadores económicos y bolsas de valores, porque en cuanto a muertos, son más importantes los miles que deja el virus que los millones que ocurren cada día por la indiferencia humana.
7. A pesar del incremento en la demanda de algunos productos, muchos sectores sufren bajas en sus ventas generando un mensaje claro para el capitalismo: volver a lo simple y a una vida sin tanto ruido y estrés, podría desestabilizar los grandes jugadores del capitalismo que generan tanta desigualdad.
8. A los derechos humanos parecen tener acceso solo las economías desarrolladas y las sociedades privilegiadas. Ante una misma enfermedad la posibilidad y la calidad de la salud son precarias en muchos países de bajos recursos, especialmente en América Latina.
9. El poder de las clases sociales más pudientes genera escasez en los productos básicos. Este pánico protege a quienes tienen dinero para llenar sus despensas, dejando a cientos de miles de personas sin acceso a estos bienes, ya que su capacidad de gasto es del día a día.
10. Por más desarrollada que esté la tecnología, por más riquezas acumuladas, por más armas, submarinos y aviones de guerra que se tengan, el mundo se arrodilla frente a una pandemia que ataca la soberbia, la prepotencia, la arrogancia y el orgullo de mandatarios, dictadores o líderes que se creen omnipotentes. Las personas debemos enmendar nuestras vidas, buscar la paz y el perdón.
11. La principal causa de tanta desigualdad social, es por la falta de valores y principios de gobernantes, quienes de forma deshonesta, bajo el amparo de la corrupción, se apropian de los recursos destinados para la mejora de la infraestructura y la ejecución de programas de desarrollo. Esto, ante los ojos de una sociedad cómplice que continúa apoyando a los sistemas políticos tradicionales. Se pasó del arte de gobernar al arte de robar.
12. La muerte está tan cerca que ni sentimos su presencia. Pasamos el tiempo pensando en trabajo, problemas, metas y sueños en lugar de vivir el presente en plenitud. El futuro es incierto.