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ALTA GERENCIA ¿Qué le enseña el típico ‘trepa’ para ascender en su empresa?
martes, 15 de julio de 2014
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Ripe

En cualquier oficina podemos encontrar empleados ambiciosos. Todos hemos coincidido con compañeros que cumplen este perfil en algún momento. Son personas que tienen la inexplicable capacidad de escalar posiciones. Pero ¿cómo lo hacen? En principio no parecen tener más experiencia ni son más inteligentes que el resto, pero es probable que posean uno de los rasgos de la personalidad que los psicólogos llaman la "tríada oscura": manipulación, una tendencia a influir en otros para beneficio propio; narcisismo, que denota una gran admiración hacia uno mismo; y personalidad antisocial, asociada a una falta de empatía por los demás.

Estas características son muy conocidas por las reacciones negativas que pueden provocar cuando dominan la personalidad de alguien. Sin embargo, a nivel más moderado, este perfil puede ayudarnos a escalar posiciones.

Por ejemplo, las personas narcisistas que quieren ser el centro de atención, normalmente proyectan una buena imagen a clientes y superiores, según un estudio realizado a 140 personas con niveles bajos de rasgos de la "tríada oscura de la personalidad". También pueden ser convincentes a la hora de imponer sus propias ideas.

Narcisismo, manipulación y personalidad antisocial son rasgos del 'trepa' influyente
Los manipuladores saben cómo influir en otros en beneficio propio, recurriendo a halagos o engaños si lo consideran necesario. No obstante, este tipo de personas de personalidad un tanto maquiavélica pueden ser líderes carismáticos y convincentes negociadores. Y, aunque los individuos con personalidad antisocial carecen de empatía y no se preocupan por los demás, también pueden ser creativos porque suelen disfrutar probando sus límites.

Los investigadores están cada vez más interesados en el estudio de la "tríada oscura" porque es una "estructura bien organizada para una gran variedad de diferencias individuales que son muy poco conocidas, sobre todo en el ámbito laboral", explica Seth M. Spain, autor del estudio y profesor adjunto de comportamiento organizativo de la Universidad de Binghamton, que depende de la Universidad del Estado de Nueva York.

Aprender a detectar los rasgos de personalidad de los empleados puede ayudar a los empresarios a mejorar sus carreras a través de la formación y ubicando a los empleados en el lugar adecuado. Además "todo el mundo podrá entender cómo las personas narcisistas o manipuladoras utilizan sus dotes más sutiles para ganar influencia".

Maquiavélicos
En su anterior trabajo, Renee LeBouef tuvo que sufrir a un jefe de personalidad maquiavélica que acabó afectando negativamente a sus relaciones en la oficina. El jefe utilizó los halagos para entablar amistad con LeBouef y otros empleados, haciendo hincapié en su atractivo y sus talentos; a cambio esperaba que le facilitaran información personal. Después utilizó esta información hablando de unos y otros para provocar un enfrentamiento entre compañeros, aumentando su control sobre el equipo, recuerda LeBouef.

Desde entonces, LeBouef solo facilita detalles muy superficiales de su vida a sus compañeros. "No necesitan saber mucho de mi vida privada”, explica. En la actualidad, tiene un jefe que demuestra interés en sus empleados pero sin entrometerse en su vida. Según el estudio, las personas conflictivas suelen ser candidatos muy atractivos en las entrevistas de trabajo porque despliegan su atractivo, asertividad y capacidades de liderazgo. Los investigadores creen que los narcisistas suelen actuar muy bien en los programas de formación porque quieren que se les considere los mejores.

Toby Bishop, asesor de estrategias contra el fraude, cree que "los narcisistas están en todas partes. Se les da muy bien crear una buena impresión porque son personas con habilidades sociales, lo que les facilita escalar posiciones en el entorno laboral".

Los manipuladores también son expertos en forjar alianzas políticas, pero su carrera tiende a echarse a perder con el tiempo, en parte porque se centran en los beneficios a corto plazo en lugar de en los resultados a largo plazo de las empresas para las que trabajan.