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ALTA GERENCIA La tipología de las juntas directivas: ¿cuál es la suya?
lunes, 1 de agosto de 2016
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Jorge Iván Gómez Osorio

A raíz de los escándalos y fraudes corporativos que nacen del frágil papel de las juntas directivas en empresas como Enron, Worldcom, Parmalat y en Colombia:  Interbolsa o Saludcoop ha surgido una nueva regulación y cultura que ha generado una dinámica vanguardista para el mundo empresarial. Por este hecho, quienes hacemos parte de juntas directivas tenemos que tomarnos más en serio el papel y asumir esta tarea con mayor profesionalismo. 

Tipos de juntas directivas: 

Juntas directivas pasivas: es el tipo más común de junta directiva; es el modelo tradicional. En este tipo de juntas el CEO es quien dirige la conversación y es escasa la participación de sus miembros debido a la abundancia de información que se desprende de largas presentaciones. En estas juntas, el papel de los miembros es ratificar y convalidar las decisiones de la administración. 

Juntas directivas legitimadoras: son aquellas juntas que gozan de personajes ilustres, bien conectados y, sobre todo, que generan credibilidad ante los accionistas y el público en general. Muchos de ellos son miembros externos con una gran experiencia y conocimiento. El rol de este tipo de juntas es supervisar y sus miembros viven muy pendientes de que se estén haciendo bien las cosas. 

Juntas directivas interventoras: estas se caracterizan porque han traspasado la frontera entre dirigir la organización mediante políticas y directrices para el CEO. Son aquellas juntas que se encargan de resolver problemas que son competencia de la administración. Muchos de sus miembros terminan preguntando por asuntos que le corresponden al director general y, en el peor de los casos, se saltan el conducto regular de quien hace cabeza y terminan dando instrucciones a directivos funcionales. Este rol es el más común porque los miembros creen que están desempeñando un excelente papel. 

Vistos estos roles, uno se pregunta qué debe hacer la organización para evolucionar en el funcionamiento de su junta directiva. A mi juicio, la clave está en fortalecer tres aspectos clave para la madurez del gobierno corporativo. 

En primer lugar, se requiere liderazgo por parte del presidente de la junta directiva, lo cual implica equilibrio, pausa, mesura y, sobre todo, requiere de una muy buena capacidad de articular intereses, generar consensos e impulsar la organización. La razón de ser de un presidente de junta directiva es lograr contrapesos al poder del CEO sin que eso signifique caer en imposiciones ni intromisiones. Elegir un buen presidente de junta directiva es tan importante como elegir un CEO. 

En segundo lugar, toda junta directiva  necesita de un adecuado periodo de inducción y formación tanto en los aspectos soft del gobierno corporativo y las finalidades de la junta o su funcionamiento, como en los temas hard relacionados con los aspectos legales y jurídicos. 

En tercer lugar, el papel de gobernar una empresa implica compartir el poder y generar una institucionalidad inclusiva que significa confianza en el hecho de que varias personas tengan el poder y se hagan responsables de las decisiones. Un buen directivo se reconoce por su capacidad de compartir el poder y por su condición de estar abierto a las diferencias de criterios y opiniones. 

Debemos aprender que la junta directiva o board of directors tiene una sola acepción: dirigir, que se traduce en mandar, regir, conducir. En consecuencia, quien haga parte de una junta tiene que saber a qué va: el mandar en una junta directiva se lleva a cabo por medio de la deliberación, la sutileza, el respeto, la discusión, el consenso y la toma de decisiones.