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ALTA GERENCIA Entre menos compromiso, más eficiencia
lunes, 22 de abril de 2013
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John Baldoni

Algunos de los empleados más comprometidos en su organización son los más ineficientes. Y algunos de los menos comprometidos son los más eficientes.

Esta conclusión surge de una nueva investigación de la firma consultora Leadership IQ. El análisis “combinó información de encuestas de compromiso y apreciación de rendimiento de 207 organizaciones.” Según el director general Mark Murphy, “desde hace tiempo sospechábamos que los más productivos podrían no estar tan comprometidos como tradicionalmente se ha asumido. Pero ver que, en 42% de los casos, los de mejor rendimiento estaban todavía menos comprometidos que los de bajo rendimiento fue una sorpresa.”

Puede pensar en los ineficientes como hamsters en una rueda, girando rápidamente pero sin ir a ningún lado. A la inversa, los eficientes pueden ir bordeando como cisnes en el estanque. Usted no ve su esfuerzo porque en gran parte está escondido bajo la superficie del agua. Resulta que los de bajo rendimiento pueden minar el compromiso de los de alto rendimiento, particularmente cuando a los primeros no se les hace responsables de su desempeño. Cuando los ineficientes logran introducirse, deteriora la moral de los eficientes quienes se sienten, según el estudio, “incapaces en cuanto a la trayectoria de sus carreras.”

Entonces ¿qué se puede hacer? Murphy ofrece dos sugerencias. “Primero, los líderes necesitan establecer expectativas de rendimiento muy explícitas, y específicas del comportamiento.” Hacer esto, dice, da confianza a los eficientes de que su administración entiende el significado de ‘alto rendimiento’, y hace responsable al gerente en cuanto a diferenciar a los empleados con base en su desempeño.”

Segundo, Murphy sugiere establecer reuniones mensuales con los gerentes para determinar qué tan motivados se sienten. Muy a menudo las compañías no saben que sus empleados están insatisfechos hasta que se van. Las investigaciones han confirmado el viejo dicho de que la gente deja a los jefes, no a las empresas.