lunes, 11 de abril de 2016
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Gabriel Forero Oliveros - gforero@larepublica.com.co

Este calificativo de “doctor”, según los expertos, se ha esgrimido como un sinónimo de respeto frente a alguna figura pública o algún superior dentro de la organización empresarial, y ha dejado de lado su verdadero propósito que es el de hacer referencia a una persona que ha cursado este tipo de estudios superiores y que ha desarrollado investigaciones de largo aliento. Por eso, Colombia es el país de doctores sin doctorado.

En los últimos días las redes sociales se llenaron de críticas frente a la historia de que el alcalde mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, había, supuestamente, informado en su campaña que tenía un doctorado en administración pública, pero después se conoció desde la administración distrital que el funcionario nunca había dicho eso y que su posgrado equivalía a una especialización.

Este debate llevo a LR ha investigar cuáles políticos (senadores, alcaldes y ministros) y empresarios responsables de las firmas más importantes del país guardaban sus diplomas de doctorado o estaban estudiando para obtenerlo. 

Así las cosas, se encontró que dentro de más de 160 altos cargos, solo nueve personas cuentan con este título universitario, que para algunas academias es el más relevante que se le puede otorgar a un estudiante. 

Dentro de los legisladores aparece Manuel Guilermo Mora, del Partido de la U que es doctor en planeación de proyectos estratégicos y Claudia López, de la Alianza Verde, que desde 2013 cursa un doctorado en ciencias políticas en la Universidad Northwestern, en Chicago, Estados Unidos, entre otros (ver gráfico).

Entre los alcaldes de las ciudades capitales de todos los departamentos no aparece ningún nombre y en el caso de los doctores en el gabinete de Juan Manuel Santos, se apuntan Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda; Alejandro Gaviria, jefe de la cartera de salud y Maria Lorena Gutiérrez, ministra de Minas y Energía (e).

En el caso de las empresas más importantes del sector real se destaca el presidente de Ecopetrol y exministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, y Jenaro Pérez, gerente de Colanta.

Según Carlos Rodríguez, catedrático de la Universidad Nacional y extrabajador del Ministerio de Educación, la formación doctoral en el país empezó desde finales de la década de 1970 y en el área de economía y finanzas fue solo hasta 1997 en que el país tuvo uno: el de ciencias económicas de la Universidad Nacional. Después, hacia mediados de los 2000 se crearon nuevos programas. 

De acuerdo con cifras de Colciencias, en el país hay 5,6 doctores por cada millón de habitantes (2015); y entre 2004 y 2015 se graduaron 2.636 personas que cursaron al menos uno de los más de 205 programas que ofrecen las universidades locales. Y es que, según cifras a 2014 del Consejo Nacional de Acreditación, en el país hay alrededor de 43 instituciones académicas que ofrecen este título, lo que demuestra una oferta disminuida, según los analistas.

Obdulio Velásquez, rector de la Universidad de La Sabana, dijo que los países desarrollados se distinguen porque en el área empresarial y de gobierno hay personajes con doctorados que son capaces de poner en práctica destrezas en evaluación de proyectos e innovación.

Además, señaló que el doctorado tiene un grado de dificultad mayor porque muchos de los estudiantes que lo cursan deben dejar su vinculación laboral para dedicarse a hacer las investigaciones, lo que significa un costo alto debido al precio de los programas.

Colciencias hizo un cálculo en el que se evidenció que, en promedio, hacer un doctorado en una universidad local cuesta $289 millones, mientras que hacerlo en el exterior puede llegar a necesitar una inversión de $405 millones.

Por tal motivo, los analistas creen que para que haya verdaderos doctores hay que invertir.

La rentabilidad de tener el título
De acuerdo con datos de Colciencias, una persona con título de doctor se gana alrededor de $10 millones al mes, lo que significaría que con algo más de dos años de trabajo se puede amortizar la inversión en este posgrado. Más allá de eso, Velásquez recordó que la costumbre de llamar “doctor” a cualquier profesional en el país se debe a que en la década de 1930 los médicos y abogados que se graduaban tenían este título, por lo que, con el paso del tiempo nació la frase de que “se le dice doctor a cualquiera”.

“Llegaremos a tener 10.000 doctores en el país”: Gina Parody
El hecho de que las grandes decisiones del país sean tomadas en el mayor de los casos por personas que no tienen los más altos índices académicos es un asunto que desvela a la ministra de Educación, Gina Parody. Por eso, en entrevista con LR, Parody dijo que la meta del plan de desarrollo es lograr duplicar el número de doctores que se gradúan en el país para el año 2018, e indicó que, para lograrlo, se tienen herramientas como las becas que está ofreciendo Colciencias  a ‘los pilos’ de las universidades para que estudien sus respectivos posgrados.

Solo un CEO  de las tres empresas más grandes, tres ministros, cinco senadores y ningún alcalde es doctor.  ¿ A qué se debe esto?
Los planes de inserción de doctores han carecido del diseño adecuado para que se quieran vincular tanto al sector industrial como al Gobierno. La inversión académica es muy alta para la retribución salarial o los beneficios de otro tipo. Esta es una responsabilidad compartida con Colciencias y con el sector productivo, quienes hasta la fecha han situado muy pocos incentivos para incrementar la presencia de doctores en la industria y en el Gobierno, salvo dos o tres programas de Colciencias, estos esfuerzos han sido insuficientes. 

¿ Qué esta haciendo el Ministerio a su cargo para motivar el estudio científico?
El Ministerio ha estado trabajando en un proyecto que se llama “Pasaporte a la Ciencia”, para que cada año 1.000 de los mejores egresados de acuerdo a la prueba Saber Pro reciban una beca para estudiar posgrado en alguna de las 100 universidades del mundo de acuerdo al ranking más reconocido (Shanghái).  Un componente importante de este proyecto es el hecho de contar con los recursos para facilitar la inserción de las personas becadas cuando regresen al país y ofrecer los incentivos adecuados para que muchos se vinculen a la industria o al gobierno.

¿Cómo avanzar en la educación de alta calidad sin doctores?
Es muy difícil avanzar en educación de alta calidad sin doctores. Por eso, una de las primeras tareas que hice cuando asumí ser Ministra de Educación fue revisar cuántos doctores debería tener cada una de las universidades y con base en esto establecimos un plan de desempeño para que junto con las universidades lográramos el objetivo. Nuestra meta, que quedó establecida en el Plan de Desarrollo, es incrementar rápidamente de 7.500 a 10.000 doctores en el país.

¿Cómo cultivar en una cultura empresarial y política el papel de los doctores?
He estado trabajando insistentemente para pasar de graduar 900 doctores en universidades colombianos en el año 2015 a duplicarlos al final del gobierno. Pero no es suficiente con aumentar el número de doctores, sino que también debemos hacer un gran esfuerzo en conjunto con las universidades para lograr ofrecer programas de doctorado en los que se fomente la investigación aplicada con vinculación a la industria. En otros países como Francia son muy fuertes este tipo de doctorados aplicados,  por ejemplo, el caso de los programas de nanotecnología que se desarrollan alrededor de la ciudad de Grenoble donde han logrado crecer con base en la expansión de este sector. 

Las opiniones

Carlos Rodríguez
Catedrático de la Universidad Nacional
“La formación doctoral es muy joven y en el caso de la oferta en áreas como la administración es escasa, por lo que no hay muchos empresarios con este título”.

Obdulio Velásquez
Rector de la Universidad de la Sabana
“Se necesita desarrollar más programas de doctorado y en eso es crucial el impulso de entidades como Colciencias, así se evitará la fuga de cerebros en el país”.