lunes, 29 de febrero de 2016
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Mauricio Ávila Rodríguez - MBA de la Universidad Andrés Bello Chile

Una de las habilidades indispensables en los emprendedores y en la cultura de cualquier empresa u organización, es la creatividad. El generar ideas y convertirlas en oportunidades reales, marca la diferencia entre el éxito o fracaso personal o empresarial.

La creatividad es una habilidad humana que todos tenemos, pero que unos desarrollan o ejercitan más que otros y a la cual lamentablemente no le sacamos todo el provecho que deberíamos. El ser “creativo”, es intrínseco del ser humano, nos enriquece, produce una gran satisfacción personal, le da sentido a nuestras vidas, nos hace sentir vivos, plenos, realizados y nos permite acceder a mundos nuevos del conocimiento, donde los sueños efectivamente se hacen realidad.

Como la define Sternberg y Lubart: la creatividad es la habilidad de producir un trabajo que es nuevo (original e inesperado) y apropiado (que sirve), o la que aporta Amabile: la creatividad se refiere a la generación de ideas nuevas y útiles en cualquier campo de actividad, y la innovación, a la implementación exitosa de ideas creativas dentro de una organización.

En relación con los recursos o fuentes de la creatividad, la teoría, propone que la creatividad implica seis fuentes, siendo la realización creativa, el resultado de la confluencia de estos distintos elementos.  

Procesos Intelectuales: generar las opciones en las que los demás no piensan y reconocer cuáles son las buenas. Conocimiento: saber qué han hecho los demás en nuestro campo de trabajo, de modo que sepamos qué no han hecho o qué no han  pensado todavía hacer. Estilo Cognitivo: tiene que gustarnos pensar y actuar de un modo creativo e ir contra la corriente en nuestro empeño creativo. Personalidad: tener la voluntad de asumir riesgos y superar los obstáculos y seguir haciéndolo a lo largo de toda nuestra vida. Motivación: no sólo nos tiene que gustar actuar y pensar contra la corriente, sino que hemos de querer empujarnos a hacerlo en lugar de limitarnos sólo a pensarlo. Contexto Ambiental: trabajar en un empleo, vivir en un país, o estar en relación con otros que nos permitan hacer todas estas cosas. 

La creatividad resulta espontánea en particular, a aquellos individuos quienes por circunstancias de la vida, han tenido que enfrentar un medio hostil y carente de oportunidades. Las empresas requieren trabajadores que tengan ideas propias y que las puedan expresar, que se sientan libres de responder imaginativamente al cambio y que permanentemente estén “craneando” alternativas válidas  y se anticipen a los cambios.

La creatividad debe estar en todas las áreas de la empresa y no solamente en la de marketing, lo que hará más dinámicos los cambios y las aproximaciones de la empresa hacia su mercado objetivo. Pero el creativo, no obstante que los avisos para obtener empleo reiteren en sus convocatorias: se requiere ejecutivo creativo y dinámico”, muchas veces es percibido como el funcionario que permanece en la estratosfera, aquel que todo lo pregunta y que cuando habla o propone, sacude todas las estructuras de la organización, pisa callos, va más allá o mejor, cuando los otros recién van, el ya ha regresado y está abordando otros temas. Es aquel catalogado como “el intenso” de la empresa y quien siempre deja su marca personal en todas las reuniones.

Es aquí cuando el líder empresarial debe hacer gala de todos sus recursos y experiencia, identificando las condiciones del creativo, escucharlo e interpretarlo y aplicar sus conceptos en la consecución de las metas de su organización. El buen líder es aquel que obtiene resultados exitosos, permitiendo que los empleados a su cargo, se desarrollen personal y profesionalmente dentro de la empresa.