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ALTA GERENCIA Cómo seguir siendo el preferido del jefe
martes, 2 de abril de 2013
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Ripe

Ser el favorito de quien manda no es fácil de conseguir. Pero perder ese estatus es bastante sencillo. Marta Romo, socia directora de Be-Up, asegura que las personas con responsabilidad en una empresa necesitan colaboradores en los que puedan confiar, “y esto implica que le den feedback, que se atrevan a confrontar sus opiniones y que sean asertivos”.

Es un ejercicio de adaptación a la escala de valores del líder. Albert Pérez, director de Michael Page Barcelona, así lo cree. “Para convertirse en el preferido del jefe hay que saber qué valora el superior para trabajar en esa dirección, apoyarlo aportando, eso sí, nuevas ideas para sus proyectos y convenciendo al equipo de la viabilidad de éstos”.

Lo que se debe evitar
Esta situación, cómoda en muchos sentidos porque proporciona una cierta sensación de seguridad en el trabajo, tiene que ser llevada con tiento dentro del equipo. Es importante que los compañeros no vean al preferido como a un rival, sino que le consideren como un canal para hacerle llegar al jefe sus propuestas. Al fin y al cabo, ser el favorito no debería traducirse en trato desigual. De ser así significaría que este empleado no ha alcanzado esta posición por su esfuerzo y trabajo sino por motivos personales.

Nekane Rodríguez, directora general de Lee Hecht Harrison, recuerda que “si por favorito entendemos a alguien que simplemente se lleva bien con el jefe, que son amigos y su relación no tiene nada que ver con el desempeño, el día a día con sus compañeros se acerca al fracaso, ya que ellos sólo verán a alguien que sin dar los resultados esperados tiene un trato de favor sin merecerlo”.

Por tanto, es esencial actuar con humildad. No presumir de esa situación de preferencia ni sacar partido de ella. “Ser el favorito del jefe no te exime de tener que trabajar. En realidad es una responsabilidad y hay que estar a la altura, trabajando como el que más y aportanto todo su talento”, advierte Romo.

Ante todo, indica Rodríguez, “hay que evitar comportarse de manera arrogante, creerse mejor que los demás o pensar que ese estatus durará para siempre”. Porque no es cierto. Esa posición puede tambalearse si, como señala Albert Pérez, el elegido comienza a flojear en sus tareas o no logra llevarse bien con el resto del equipo. También puede llegar a perder esa categoría si le cambian de líder, ya que éste último buscará, seguramente, a su gente de confianza.

Ventajas

En cualquier caso, y mientras sea reconocido como la persona de confianza del responsable del equipo éste gozará de la posibilidad de estar más cerca del poder de decisión y, por tanto, de influir en la tendencia de la compañía. Al menos, esto es lo que opina la directora general de Lee Hecht Harrison quien, además, asegura que el favorito también puede contribuir en mejorar las cosas y fomentar el trato ecuánime en la oficina.

No sólo eso. Marta Romo también cree que, si sabe cómo canalizar toda la información que pasa por sus manos, el favorito tendrá unas buenas herramientas y una privilegiada situación para el desarrollo de su carrera en esa empresa. Pero, advierte, “la responsabilidad que implica, las expectativas que se crean sobre sus resultados y el tener que estar disponible para el jefe, además de las envidias que puede suscitar” pueden complicarle su día a día.