lunes, 20 de enero de 2020

Las plantas de carbón son un activo tóxico para el sector energético en un mundo muy preocupado por lo ambiental. qué pasará con las exportaciones colombianas de este mineral

EditorialLR

Las autoridades energéticas de la Unión Europea hacen cuentas de que 25% de todas las plantas de carbón deberían estar cerradas para 2020 en su territorio, 47% para 2025 y las últimas deberían cerrar a comienzos de 2031. Las proyecciones salen de cruzar dos variables: los planes comunitarios y las perspectivas del mercado energético. La noticia no deja de preocupar porque ese mineral le representa a Colombia casi 10% del comercio total transportado por vía marítima en el mundo. Una cifra que es elocuente pues nuestro país es el principal productor de carbón en América Latina, el número 11 en el mundo y el quinto mayor exportador de carbón térmico del mundo; situación que ha convertido al carbón en el segundo producto de exportación después del petróleo, representando 18% del valor de las exportaciones colombianas y 77% de las exportaciones mineras.

En pocas palabras, no es un producto secundario para las cuentas nacionales y es vital para las regalías de las regiones como Cesar, La Guajira y Magdalena. El carbón representa 65% del PIB minero, 1,1% del PIB nacional y el 88,8% del total de las regalías mineras recaudadas. Por más de siete décadas las crecientes exportaciones carboníferas han generado toda una cadena que ha beneficiado a la economía colombiana. Las exportaciones de carbón son transportadas vía marítima lo que ha desarrollado todo un sector líder a nivel mundial. Los principales destinos del carbón térmico son: Turquía, Chile, Israel, México, Países Bajos, España y Brasil. En ese mismo sentido, los principales mercados del carbón metalúrgico colombiano son Brasil (32%), Europa (25%), México (23%), India (14%), Japón (5%) y otros destinos (1%). Se estima que el sector carbonero le genera al país aproximadamente 130.000 empleos directos, empleos formales, legales, con todas las garantías, todo un sector muy difícil de reemplazar si la decisión que ha tomado el Viejo Continente empieza a ser una tendencia acelerada en todo el mundo.

La producción histórica de carbón en Colombia promedia los 90 millones de toneladas muy estabilizadas, pero el precio ha caído con el consecuente reacomodo de los jugadores. Compañías multinacionales y locales como Drummond, Colombian Natural, Carbones del Cerrejón y Prodeco, no solo han ganado rentabilidades, eficiencias y pagado millonarias regalías a las regiones, sino que se han hecho Estado en departamentos históricamente olvidados, gracias a la explotación de ese mineral. El promedio de regalías que provienen del carbón supera los $2,2 billones anuales, recursos que en ocasiones han sido bien manejados por las autoridades locales y regionales responsables, en otras han sido fruto de corrupción.

El punto ahora es alertar sobre el advenimiento de una situación crítica para la economía colombiana, pues entramos en una década de profundas amenazas para la exportación de este recurso. Ya está en marcha el diseño de una nueva matriz energética nacional, pero no de un portafolio de exportaciones que sea capaz en 10 o 15 años de igualar los ingresos de estas ventas al exterior. Las empresas dedicadas a esta tarea se han ido pasando al petróleo, al gas y, en algunos casos, al cobre. No obstante, las condiciones jurídicas del país cada vez son menos inseguras para una metamorfosis necesaria en una industria extractiva muy amenazada en el mundo.