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EDITORIAL Ocultar la realidad no hace bien
viernes, 24 de octubre de 2014
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El Gobierno debe empezar a revisar sus estrategias para un año nuevo muy incierto en varios sectores de la economía. 

Cada día es más evidente que la economía mundial no pasa por un buen momento, al menos cuando se miran los países de la Ocde. Así se desprende de situaciones como la desaceleración en China, la recaída de Alemania, Francia e Italia y los malos datos de emergentes como Brasil y Argentina. Solo Estados Unidos tiene algo para mostrar con su buen crecimiento en el segundo trimestre, pero que debe reafirmar con nuevos datos que muestran una tendencia sólida.

Las bolsas internacionales han caído, el precio del petróleo se ha derrumbado al igual que el trigo, el maíz, el carbón y muchas materias primas. Casi que como único factor de seguridad, los bonos del gobierno de Estados Unidos están pasando por una coyuntura de euforia. La evolución de la economía mundial y su perspectiva de corto plazo fueron los temas centrales de las últimas asambleas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, la conclusión no dejó dudas en términos de preocupación y de la necesidad de hacer ajustes de tipo estructural.

El caso nacional preocupa la capacidad interna para reaccionar frente a una crisis de proporciones mayores y puede haber una “burbuja de optimismo prefabricado”, creyendo que hablar con la verdad puede generar expectativas negativas entre los agentes económicos y producir más daño. Es una posición a todas luces equivocada. El asunto merece toda la atención de las autoridades económicas y del alto gobierno, pues la vulnerabilidad en algunos indicadores lo ameritan, en especial el déficit en la cuenta corriente del sector externo que ronda 5% del PIB y que hace recordar su cercana con el registrado a finales de los años 90.

La economía colombiana vivió hasta hace poco una bonanza de altos precios de las materias primas y de un buen ambiente para hacer negocios. Hoy las cosas han cambiado en particular en el primer punto y en esto no hay que llamarse a engaños; no es el momento de cuestionar el manejo del optimismo es el adecuado o sencillamente entró en una etapa de confort y laxitud en el manejo de las finanzas públicas.

El Banco de la República, el Ministerio de Hacienda y el Departamento Nacional de Planeación tienen una gran responsabilidad en el diseño de la estrategia para enfrentar con éxito esa coyuntura adversa, que aunque ciertamente no es generada por factores internos, si puede resultar onerosa. El país político se apresta a entrar en un nuevo período electoral de profundos cambios en las principales ciudades del país y lo macro pasará a otro nivel, situación que puede acarrear un descuido por el buen rumbo de lo nacional.

Todo parece indicar que este 2015 que se avecina a gran velocidad será un año de transición no solo para la política, sino para lo económico. Los buenos indicadores se deben mantener y los procesos de cambio que aún son tenues se deben consolidar.

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