viernes, 27 de noviembre de 2020

La usura que certificó la Superfinanciera es una buena noticia en un momento en el que el consumo ya se está reactivando y en el que se espera un impulso gracias a la época navideña

EditorialLR

El gasto de los hogares es uno de los protagonistas de la economía, al punto de que puede llegar a representar hasta 70% del Producto Interno Bruto. Por esta razón, aunque es una verdad de perogrullo hablar de que el bolsillo de los colombianos fue uno de los principales afectados por la pandemia, es una buena noticia la certificación que anunció ayer la Superintendencia Financiera con la que se confirmó que la tasa de usura para diciembre será de 26,19%, la más baja en casi una década.

Aunque muchas veces los bancos no gozan de la mayor popularidad, lo cierto es que, bien usados, los créditos son una fuente de financiación tanto para las personas como para las empresas y pueden impulsar el consumo en una época en la que de por sí la gente está más dispuesta a gastar, pensando en los regalos de Navidad.

La usura para diciembre cayó 57 puntos básicos, respecto a la de noviembre, y perdió 197 puntos básicos frente a la tasa que estuvo vigente en enero. Si se hacen las cuentas desde las tasas que se han decidido durante 2020, la cifra ha caído en siete oportunidades.

Así, los números empiezan a reflejar lo que en los momentos más duros de la pandemia se pedía y era una transmisión más rápida de la política monetaria del Banco de la República a las tasas comerciales. El Emisor, cuidando su independencia, ha sido uno de los principales aliados en esta crisis llevando a su tipo de intervención a 1,75%, un nivel nunca antes visto desde su creación y después de un largo periodo de estabilidad.

Con esto, los cartuchos gastados por el Banco Central ya se reflejan en el costo del dinero al que acceden los colombianos. Más allá de las cifras para diciembre, las estadísticas ya lo anticipaban. El informe especial que elabora la Superfinanciera en medio de esta coyuntura, cuya versión más reciente salió esta semana, mostraba cómo, con corte al 13 de noviembre, las tasas de interés promedio de las diferentes modalidades de crédito registraban una reducción frente al promedio de inicios de año y del periodo previo al aislamiento.

Si se mira frente al 6 de marzo, la tarjeta de crédito de personas ha caído 262 puntos básicos; el crédito de consumo ha bajado 125 puntos; la adquisición de vivienda No Vis ha perdido 92 puntos básicos; o el crédito ordinario para las empresas ha bajado 182 puntos. Las únicas tasas que crecen son las de la modalidad de microcrédito y, por ello, desde estas páginas hacemos un llamado de atención sobre este segmento, al que suelen acudir los trabajadores y empresarios más desprotegidos, como agricultores o independientes.

Si bien es cierto que el nivel de las tasas también refleja el riesgo de la economía y que los bancos no podían salir a prestarle dinero a todo el mundo, pues 80% de la plata que custodian le pertenece a los ahorradores, la reducción de las tasas le dará un impulso al consumo, cuando la reactivación ya empieza a verse en las estadísticas oficiales. Bbva Research calculó que en lo corrido de noviembre el consumo viene creciendo 13,7% y aunque parte de la explicación está en el día sin IVA, el segmento viene con un crecimiento sostenido desde que finalizó el aislamiento.

Así, la caída en las tasas llega en un buen momento, para impulsar las compras decembrinas pese a que no sobra la advertencia de gastar con prudencia y no desbordar los comercios, y más en una época de vacas flacas y coronavirus.

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