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EDITORIAL Cuidado con los nuevos aires de cerrar la economía
viernes, 28 de agosto de 2015
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Hay presión de gremios para volver a poner salvaguardias a varios productos que de ser una realidad perjudicará a los consumidores

La economía colombiana atraviesa una clara etapa de acomodamiento a las nuevas circunstancias mundiales marcadas por un petróleo barato, altas devaluaciones, bajo crecimiento de los mercados emergentes y una leve recuperación de economías otrora en recesión como las europeas. No es un gran descubrimiento afirmar que Colombia es uno de los países más golpeados por la crítica situación de los precios del crudo que han llevado, entre otras circunstancias, a que el dólar esté disparado. La moraleja de esta situación, que no es una crisis por ahora, es que las exportaciones colombianas no han asimilado casos históricos, en la década de los años 50 y de los 70 tuvimos grandes bonanzas cafeteras que no supimos aprovechar en su momento y entre los años 90 y la primera década de 2000 nos creímos petroleros sin tener petróleo suficiente para hacer depender las cuentas nacionales de este ingreso. En pocas palabras saltamos del café al petróleo y no supimos diversificar nuestras exportaciones generando una monodependencia muy dañina para las generaciones venideras.

Ese gran problema que enfrentan las autoridades comerciales que no es una cosa distinta a aprovechar la devaluación del peso y sacarle jugo a los tratados de libre comercio, ese debe ser un imperativo en la agenda de políticas públicas para desarrollar en el mediano plazo. Pero hay un gran asunto que empieza a tocar la puerta de la economía y son los aires proteccionistas que ya hacen escuela en algunos gremios de la producción. Cerrar de nuevo a la economía a la competencia internacional es volver a condenar a los consumidores a comprar caro productos de mala calidad y a perjudicar gravemente las ciudades que se han tomado en serio la internacionalización como es Barranquilla.

Este gran puerto sobre el Caribe será el primer terminal marítimo colombiano con la capacidad de trabajar de manera competitiva con la cadena de frío que le ayudará a aprovechar el nuevo comercio que se generará con la modernización del Canal de Panamá. Estas iniciativas loables se frenarán si las autoridades nacionales se dejan presionar de algunos industriales para poner salvaguardias en varios productos. Alertamos por esa situación que puede hacerse realidad en los próximos meses y dejar a una gran ciudad como Barranquilla inundada de elefantes blancos que le creyeron a los mandatarios del interior de que la apertura iba en serio y que se le daría esta segunda oportunidad a la Capital del Atlántico de erigirse como el puerto más importante de Colombia.

Hay que ponerle especial cuidado al sector del acero que años atrás exigía libertad de mercado, una vez la obtuvieron, grandes compañías internacionales se quedaron con las emblemáticas firmas nacionales, y ahora en un nuevo ambiente son los extranjeros quienes piden protegerlos como locales.

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