miércoles, 15 de julio de 2020

Hay ciudades pequeñas como Tunja o Manizales que resaltan por liderar en áreas como salud y entorno para negocios, que las impulsan en el ranking general de competitividad

EditorialLR

Todas las capitales del país fueron incluidas en el Índice de Competitividad que se presenta anualmente, y como la crisis generada por el covid-19, estos resultados deben ser una oportunidad para que las administraciones de estas ciudades, que tienen mayores deficiencias en varios indicadores, y que están al final de la tabla del ICC 2020, empiecen a invertir en sus puntos más débiles, ya que superar estas barreras se convertirá en el primer paso para combatir la desigualdad existente, que se seguirá acentuando, precisamente por el golpe que ha sufrido la economía a causa de las cuarentenas y medidas que buscan disminuir los números de contagio.

Para el Consejo Privado de Competitividad, que junto a la Universidad del Rosario, ha presentado este índice desde hace tres años, la meta debe seguir siendo bajar la desigualdad, especialmente entre regiones, ya que como se ve en las cifras que presenta el Dane son casi siempre las mismas regiones las que ocupan los lugares de siempre. Es decir, ciudades apartadas como Mitú, Puerto Carreño e Inírida en el fondo de la tabla; y Bogotá y Medellín liderando la mayoría de indicadores.

Estos resultados deben impulsar las inversiones que hagan los alcaldes en aspectos deficientes y que a pesar de que no se vean como relevantes, terminan impactando cuando se trata de crear una empresa, que a la vez será la generadora de empleo y oportunidades en una región. Para poner un ejemplo, vale la pena destacar las posiciones que tuvieron en el índice general, ciudades como Tunja o Manizales, que pese a que crecen al abrigo de grandes municipios, estuvieron por encima de Cali, Pereira o Barranquilla, y ese fue el resultado de inversiones focalizadas en temas como educación, infraestructura y salud; este último relevante más que nunca, y donde la capital de Boyacá resalta por ser líder en el país en términos de cobertura de aseguramiento para su población y en número de médicos generales y especialistas. Pese a que en otros años este punto podría no parecer tan relevante, ahora tener este sistema fortalecido la pone en la cima de capacidades para mitigar el impacto de la pandemia y, a la vez, el golpe que puede tener su economía. Es interesante analizar, por ejemplo, que pese a estar pegado a Cundinamarca, que tiene activos 4.310 casos de covid, Boyacá solo registre 499.

Otro caso que vale la pena mirar es el buen comportamiento que siempre tiene Manizales en el pilar para hacer negocios por la facilidad para registrar propiedades y la agilidad para obtener permisos de construcción, además del liderato que ha consolidado en adopción TIC, impulsado por el alto número de graduados de estos programas y las cifras de hogares con computador o celular; sin duda una ventaja competitiva cuando se encara, por ejemplo, del mundo laboral. En este indicador la ciudad también resalta por una buena tasa de participación y formalidad.

Todos estos temas son agregados que van sumando y que le dan una guía a los gobernantes para no solo atraer más inversión que mueva la economía, sino para focalizar los recursos públicos que se están entregando en medio de la pandemia, y de esta manera tengan una recuperación económica más rápida, que ayude a la generación de empleo y a bajar los índices de pobreza.

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