sábado, 8 de diciembre de 2012
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Dos dólares como salario diario no son un buen dato para sacar a más colombianos de la pobreza

El Informe Mundial sobre Salarios 2012/2013 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) concluye que el 10% de los trabajadores colombianos ganan menos de dos dólares diarios. Un auténtico S.O.S. que hace reflexionar en estos momentos, cuando hay una discusión sobre el salario mínimo y la informalidad en un país como el nuestro, que aspira en los próximos años ingresar a la Ocde, ese club de países que son desarrollados o aspiran a serlo y que han distribuido mejor sus riquezas.

 
El dato llega como anillo al dedo en este momento en que no entendemos la importancia estructural de tener un salario mínimo competitivo, si queremos verdaderamente aprovechar los tratados de libre comercio y generar empleos formales. No se pueden mezclar las dos discusiones: una cosa es que 10 de cada 100 colombianos tengan un salario diario de menos de dos dólares, unos $4.000, y otro el parámetro de la economía que es el salario mínimo formal. El Informe de la OIT no puede convertirse en argumento de peso para presionar la mesa de discusión tripartita entre Gobierno, sindicatos y empresarios, para que ponga un porcentaje alto que a la final no beneficia sino que perjudica.
 
La institución internacional del trabajo también reveló en su informe que el incremento anual del salario de los últimos años en Colombia está por encima del promedio de América Latina, que es del 2,2%. En general, los sueldos promedio mensuales ajustados a la inflación, los llamados salarios reales, crecieron un 1,2% en el mundo en 2011, un punto menos que en Latinoamérica y el Caribe. Eso es gracias al buen manejo macroeconómico que ha experimentado nuestro país durante la última década. La inflación ha sido controlada y casi siempre el incremento salarial se hace con base en el índice de precios al consumidor proyectado, y no en el real del año inmediatamente anterior. En pocas palabras, hay una disciplina económica que ha regido los incrementos. 
 
El ingreso de esos 10 de cada 100 colombianos que no supera los $4.000 debe mejorarse con formalidad. Para tal efecto, la economía debe controlar la inflación, aprovechar las exportaciones para generar más y nuevos trabajos formales. Vale la pena resaltar que en el Informe se destaca que “el crecimiento promedio de los salarios en esta región fue de un 3,5% en 2006; un 2,9% en 2007; un 0,8% en 2008; un 1,6% en 2009; un 1,4% en 2010; y un 2,2% en 2011. La región de Latinoamérica y el Caribe registró el tercer mayor ascenso en los salarios en 2011, por detrás de Europa oriental y Asia Central, donde se incrementaron un 5,2% y un 5% respectivamente”. 
 
Un dato clave para revisar en esta discusión. Pero hay que mirarlo con mucho cuidado, pues puede prestarse para hacer populismo salarial.

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