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ANALISTAS Invasión de productos chinos
jueves, 28 de agosto de 2014
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El presidente Santos y su incompetente ministro del Trabajo, señor Luis Eduardo Garzón, están empeñados en revivir los recargos sobre las horas extras y encarecer las dos jornadas laborales diurnas existentes hoy, con las cuales se reducen los costos de la producción colombiana y se eleva el empleo. Recuerden señores que cuando unos pocos afortunados se benefician de un embeleco populista, existen muchísimos más en Colombia que estarían dispuestos a trabajar por algo menos.  

Para apreciar el daño que se apresta a hacer el Gobierno, adapto a Colombia un excelente artículo de un brasileño de nombre Luciano Pires, donde explica cómo dominará China al mundo.  
    
Cuando los colombianos producimos un millón de unidades de un artículo, los chinos producen 40 millones de calidad equivalente, a precios imposibles de competir y los colocan en el mercado en cuestión de semanas. 

Como es sabido, numerosas industrias chinas que estaban en las costas, donde los salarios se han elevado, se están trasladando al interior, donde el salario mensual es de 100 dólares y no reciben ningún otro tipo de pago adicional. Los salarios más otros beneficios de un colombiano o de un brasileño se aproximan a los 600 dólares mensuales. ¿Horas extras? La gente en la China está tan agradecida de tener un empleo que las trabajan a cambio de nada. 

El párrafo anterior explica el motivo por el cual las empresas de Occidente están fabricando sus productos con la mano de obra barata de los chinos, los importan a sus propios países con sus marcas tradicionales y los comercializan con grandes utilidades. Este proceso se conoce como tercerización, fabricar por centavos y vender en decenas de dólares. 

Esta tercerización implica cerrar las fábricas en Occidente y trasladarlas a China, donde ganan poco en el corto plazo, pero se lucran los chinos en el largo plazo con los conocimientos tecnológicos, les quedan el ‘know how’ y el laboratorio para innovar.  Les quedan las unidades productivas de alto rendimiento para dominar en el largo plazo.  Porque al poco andar,  fundan empresas competidoras con capital chino totalmente, para producir lo mismo o mejorado en sus laboratorios.

Muy pronto ya no habrá más fábricas de calzado, solo existirán en China. De modo que en el futuro próximo veremos cómo aumentan los precios de los productos chinos, como sucedió con el embargo petrolero de los años 70. Y entonces ya será demasiado tarde para competir con el dragón. El autor de esta nota puede dar fe de una empresa colombiana que ya tercerizó su producción en China por la facilidad para producir y exportar desde allí.   

Nuestros hijos y nuestros nietos asistirán al cambio de las reglas de juego actuales, lo que producirá en las economías occidentales el impacto de una bomba atómica china. Evitemos que esto suceda comprando productos de fabricación nacional y exigiéndoles tanto al Minhacienda como a la Junta del Emisor un tasa de cambio competitiva y defensiva de la producción colombiana.