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ANALISTAS ¿Guerra por unas islas?...este es el tema de hoy
lunes, 8 de octubre de 2012
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El escalamiento en la retórica nacionalista entre Japón y China por unas islas tiene a muchos cuestionando: ¿realmente se van a la guerra por esos diminutos pedazos de tierra?

La disputa

Esta disputa por unas islas localizadas en el Mar de China Meridional -que es la segunda zona marítima más transitada del mundo- no es nueva. Ambas potencias reclaman soberanía sobre un grupo de islas que para los japoneses son Senkaku, para los chinos Diaoyu - que hasta hace unos años se consideran de valor económico al estar sentada sobre potenciales reservas minerales.

Aunque la situación estaba en pausa por años, vuelve a resurgir cuando la familia japonesa dueña de las islas vendió tres de las islas al gobierno japonés por el equivalente de US$26 millones. Para los chinos, el gobierno japonés toma posesión de las islas.

La retórica en las calles y medios chinos ha estado incrementando en los últimos meses especialmente en recordación del 18 de septiembre que recuerda el incidente de Mukden y que dio pie a la invasión japonesa a suelo chino en 1931. Aunque las ciudades en protestas han vuelto a la normalidad, la tensión en los medios no desaparece. Medios estatales chinos han estado llamando por boicot o restricciones a las importaciones japonesas.

En las aguas de las islas botes guardacostas japoneses han tenido choques con botes pesqueros taiwaneses  usando pistolas de agua y se han sumado buques marinos chinos de vigilancia rondando el área.  

En la esfera diplomática esta el vice ministro de relaciones exteriores japonés se reunió con su contraparte chino en Beijing buscando formas de evitar que la relación se deteriore.

¿Justificación para la guerra?

Hasta ahora analistas dicen que no.

Ambos países tienen el material bélico, los recursos humanos y la motivación para tolerar alto costo en caso bélico. Sabiendo las fuerzas de ambos, esto los llevaría a ser cautelosos, a mover sus fichas inteligentemente, buscar otras vías antes de tomar la vía bélica.

Además, los intereses económicos entre ambos los lleva a moverse con cautela. Para China, Japón es el segundo socio comercial más grande: US$12.000 millones invirtieron empresas japoneses  directamente en china en el 2011. ¿Para Japón?  China es el más grande. Cerca del 20% de las exportaciones japonesas van a China.

Pero, lo que preocupa es la situación interna de cada país que puede escalar la situación. Y en un ambiente cargado en ambos lados, un accidente, un tiro que se dispare y mate a alguien la situación se puede escalar llevando a un enfrentamiento económico e incluso bélico.

El nacionalismo es un buen espejo para desviar problemas. Ambos países tienen problemas económicos, con problemas de corrupción - recordemos el caso de Bo Xilai en China-. Según un estudio de dos académicos en Estados Unidos,  China es el país con el nivel de nacionalismo más alto. Japón y Estados Unidos no se quedan detrás. Además como dicen los académicos: “el nacionalismo sirve como un poderoso instrumento para impedir cambio democráticos y demandas publicas”.

Para complicar la situación, China está en un proceso de cambiar de liderazgo en la cúpula del partido el 8 de noviembre. Ninguno de los potenciales líderes quieren promocionarse como débiles, lo que aumenta y se apoya la retórica.

El creciente poderío económico crea resentimiento entre ciertos sectores japoneses y no olvidar que ambos países son importadores de petróleo. Las islas concentran grandes depósitos de petróleo lo que es otra razón para disputar su soberanía.

La expansión militar china es otra razón. Recientemente, la marina china hizo oficial el primer portaviones chino en clara muestra de ambición militar en la región y otro argumento para inflar los sentimientos nacionalistas. ¿Japón se quedará con los brazos cruzados?

Una disputa aparentemente insignificante tocan botones de mucha carga emocional que pueden detonar acciones con consecuencias negativas para todos. Estamos viviendo tiempos muy volátiles en el mundo y es importante que ambas partes se pongan una bolsa de hielo en la cabeza.

Toma nota.