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ANALISTAS ¿Está la economía tan mal como dicen?
miércoles, 29 de abril de 2015
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Cada vez hay más voces de la opinocracia reclamándole al Ministro de Hacienda cifras claras sobre la economía. Al oírlos uno pensaría que estamos en Venezuela o en Argentina, donde los gobiernos prefieren no publicar cifras cuando las cifras son, bueno, impublicables. 

Pero estamos en Colombia y los datos económicos que tiene el Gobierno los tienen los analistas privados. Hasta ahora, que uno sepa, el Banco de la República publica cifras, el Dane publica cifras, el Ministerio de Hacienda publica cifras, la Dian publica cifras, la Contraloría publica cifras y todos lo demás que publican cifras económicas lo siguen haciendo.

Creer entonces que hay cifras secretas que alguien conoce y no está contando es caer en una cándida paranoia. En Colombia, cualquiera que quiera hacer un análisis sobre la economía, lo puede hacer. De hecho, los más recientes análisis privados coinciden, en términos generales, con los análisis del Gobierno. ¿Y qué dicen todos estos análisis? Más o menos dicen que las cosas no están tan bien como antes, pero que no están mal, y que el principal problema es cuadrar las cuentas fiscales.

Esto no debe resultar difícil si consideramos que se adelantó a tiempo una impopular, pero necesaria reforma tributaria y que el país tiene un margen muy alto para tomar nuevo endeudamiento.

En cuanto al tema del gasto hay que hacer una pequeña digresión. La muy estigmatizada “mermelada” no es otra cosa que la transferencia de recursos del centro a la periferia. En ese sentido, es un acto de descentralización y no una licencia para robar. Si aquellas personas en la provincia que reciben los recursos, los despilfarran o se los meten al bolsillo, deberán incurrir en las sanciones correspondientes. Pero esto no debe obstar para que se prive a las regiones de dineros o para que la ejecución de los mismos tenga que ser teledirigida desde Bogotá. 

De todas formas, en materia de gasto algo se podrá hacer para reducir algunas partidas y sin duda, se podrán tomar medidas para hacerlo más eficiente. Uno espera que este Gobierno no aborde el tema de la austeridad como lo hizo el anterior, fusionando ministerios o cerrando consulados, lo cual ahorraba centavitos mientras que los pesos se despilfarraban en contratos con los Nule, los Ordosgoitia y los Palacinos.

A las Casandras que predicen la economía del país o a lo menos un reprise de 1999, les recomiendo que le pongan un ojo a la cotización del dólar. Los inversionistas, a diferencia de los opinadores, hablan con la billetera y no con la lengua.

En el último mes y medio el valor del dólar ha perdido $275. Quizás esto sea una corrección temporal, una “toma de utilidades” en el argot bursátil. Puede en efecto, ser una tendencia frágil, sujeta a revertirse en cualquier momento por cualquier tipo de noticia. La economía mundial continúa amorcillada y las noticias de Europa y de China no son las mejores.

Sin embargo, también puede ser que los inversionistas estén marchando dos pasos adelante de los opinadores de cóctel y visibilicen un panorama económico en Colombia mejor de lo previsto. El precio del petróleo se viene recuperando lentamente y, aunque nadie está hablando de barril a US$100, parece que la curva es ascendente. Esto puede llevar a la estabilización en el precio de los demás commodities, más no a un retorno del superciclo que pasó y muy probablemente no volverá en mucho tiempo.

Considerando que las bases económicas nacionales son bastante sólidas, una vez ajustado el desbalance fiscal, la economía colombiana puede crecer a buen ritmo nuevamente, de pronto más rápido de lo esperado. Aunque usted no lo crea.