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ANALISTAS A propósito de las 10.000 becas en educación
miércoles, 29 de octubre de 2014
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El Ministerio de Educación Nacional,  a través de su Ministra de Educación, Gina Parody, ha promulgado la estrategia de becas de educación superior para estudiantes con Puntaje Sisbén menor de 57,2 (principales ciudades), 56,3 (cabeceras municipales), 40,75 (zonas rurales ) y que hayan obtenido un puntaje igual o superior a 310 en la prueba de estado. Quienes cumplan los criterios anteriores pueden presentarse en cualquiera de las 33 universidades acreditadas por el Ministerio, pero si analizamos la medida, plausible por demás, vemos puntos que podrían verse como favorables:

1. Incentiva la calidad

Las instituciones de educación superior, independiente de su naturaleza pública o privada,  vienen haciendo grandes inversiones y esfuerzos para impulsar los procesos de calidad, la cual es reconocida a través de un proceso de acreditación liderado por el Ministerio de Educación a través del CNA. En repetidas oportunidades se ha planteado que el sistema de calidad debe tener incentivos que generen dinámicas que impulsen actividades de calidad, y la medida planteada focaliza instituciones, no programas, lo que lleva a generación de planteamientos holísticos de calidad que repercutirán en la totalidad de la organización educativa.

2. Se subsidia la demanda Educativa 

Países como Holanda e Israel (Shapira y Cookson, 1997) y Chile, han implementado este tipo de financiación, de  gran debate académico,  ya que para su buen funcionamiento es indispensable un mercado transparente, competitivo, con libertad de movimiento en la oferta y demanda, libre acceso, total información, montaje de una estructura de control e  independencia  argumental  de lo público o lo privado desde la oferta. 

El modelo de demanda se expresa en un mercado homogéneo y competitivo, difícil de encontrar en las actuales circunstancias, pero con dinámicas de construcción de gran vigor. Ahora bien, el modelo busca la calidad, pero podríamos tener un efecto paradójico, ya que la asignación de los recursos a través de la subvención no tiene relación directa con esa variable, porque podría beneficiarse la captación y la retención estudiantil de los estudiantes que  generen los menores costos posibles.

3. Subsidio a la educación privada

Para las personas, las habilidades, adquiridas a través de diferentes tipos de estudios y capacitaciones, representa una oportunidad para aumentar sus ingresos, y a la vez, para los empleadores significa la posibilidad de contratar mano de obra más productiva. Quien estudia,  obtiene un beneficio para sí mismo, también se generan una serie de beneficios externos, por ejemplo, la posibilidad de ser mejores ciudadanos, de mejorar la comunicación y el desempeño de las personas en la sociedad, de generar nuevas soluciones a los distintos problemas humanos, entre muchos otros. Visto desde esta perspectiva, la inversión en educación, independiente del oferente público o privado, representa un beneficio social.

La medida es un gran impulso a la cobertura, a la integración de una sociedad articulada y un reto a desarrollos armónicos de instituciones de calidad. Los beneficios están por verse, y el debate está abierto.