Los jugadores muestran preocupación por la falta de protocolos para retomar los entrenamientos con contacto

Cristian Acosta Argote - cacosta@larepublica.com.co

La Premier League enfrenta una semana decisiva para establecer la fase dos de los entrenamientos,  en los cuales se permitirá el contacto entre los jugadores; se buscará establecer, además, la confirmación de la fecha definitiva para retomar la competición.

Este lunes los clubes se sometieron al primero de los dos test semanales que la liga llevará a cabo para monitorear la salud de los jugadores y los empleados; las pruebas arrojaron la semana pasada a ocho infectados de un total de 1.744 personas.

Sin embargo, la administración todavía tiene dudas sobre cómo actuar en dado caso que un jugador resulte contagiado con el virus. Por ahora, se ha establecido que el futbolista se aísle durante siete días; no obstante, el protocolo para los compañeros de un deportista infectado está por establecerse.

El problema que podría causar un contagio múltiple de los jugadores de los clubes es uno de los problemas que se discutirá por videoconferencia en las reuniones programadas para la semana. Este martes, la Premier League informará a los clubes, jugadores, entrenadores y miembros de la PFA (asociación de jugadores) las recomendaciones del Gobierno británico sobre los entrenamientos con contacto.

La semana pasada los clubes entrenaron en grupos pequeños pero manteniendo la distancia recomendada para evitar los contagios. Una vez las ligas obtengan la información sobre el protocolo, se votará sobre el posible regreso de la fase dos del fútbol con entrenamiento de contacto.

Aunque la fecha propuesta inicialmente para retomar las actividades fue el 12 de junio, la Premier piensa que el 19 y 26 de junio son días más probables para reiniciar los entrenamientos.

Las conversaciones de los directivos están enfocadas en establecer protocolos para calmar la preocupación sobre la seguridad de los futbolistas; algunos deportistas como Troey Deeney, capitán del Watford, se han mostrado reacios a volver entrenar por miedo a poner su salud en riesgo.