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Gabriel Forero Oliveros - gforero@larepublica.com.co

La principal causa de este baldado de agua fría para la economía local se debe, principalmente, a la política monetaria que ha desarrollado el Banco de la República, que con el ánimo de regresar a la inflación al rango meta de 2% y 4%, desde una tasa superior a 8%, ha tenido que subir la tasa de referencia hasta 7,75%, apretando el crecimiento económico.

De acuerdo con las perspectivas del Fondo, “en Colombia se proyecta que el crecimiento se atenúe como resultado de una política macroeconómica más restrictiva”. 

Así las cosas, las decisiones monetarias van en contravía de la tesis del FMI, ya que el ente prestador de dinero señala que “en general, la actitud de los mercados hacia las economías emergentes ha mejorado y se ha registrado una caída de las tasas de interés”, realidad que no se vive en Colombia, al igual que en México y Sudáfrica.

Luis Fernando Ramírez, vicerrector de investigaciones de la Universidad de La Salle, estuvo de acuerdo con las estimaciones del FMI, ya que señaló que la tasa de referencia ha hecho que se encarezca el dinero y no ha podido controlar los precios de los bienes, lo que a su vez ha afectado el consumo de los hogares, impactando en el crecimiento de la economía.

El alza de tasas es la principal herramienta que tiene la Junta Directiva del Emisor para combatir la escalada del IPC; sin embargo, el exministro de Hacienda, Rudolf Hommes, dijo que la medida de subirlas no ha sido una buena estrategia.

Los analistas destacan que la política macroeconómica local  también debe incluir la situación fiscal del país, que se vio acorralada a partir del descenso del precio del barril de petróleo, que desde 2014 dejó de ser el principal benefactor de las arcas públicas cuando cayó de US$100.

Por otro lado, el Banco Mundial destacó que en 2015 Colombia tuvo un buen manejo; pero espera que debido al entorno económico global, el país se vea impactado y vea la variación de su PIB moderada a 2%.

En la reducción, pronosticada por los entes multilaterales también empezará a jugar un papel protagónico el No que ganó en el plebiscito, ya que a raíz de esta decisión el crecimiento económico se vería minado puesto que los inversionistas no tendrían la confianza suficiente para invertir en el país, señaló Hommes.

Esto también lo destacó la agencia Bloomberg que recordó que en abril de este año, el director del Hemisferio Occidental del fondo, Alejandro Werner, escribió que con el acuerdo de paz definitivo se impulsaría el crecimiento, refiriéndose a los efectos inmediatos del dividendo de la paz, el cual, por lo pronto no se ve claro en el corto plazo.

A pesar del recorte en las estimaciones, Colombia se mantiene como uno de los pocos países de la región que tendrán números positivos, según el FMI, si se tiene en cuenta que el PIB de la región (América Latina y el Caribe) tendría una caída de 0,6%, panorama que empeoraría si solo se mira a América del Sur, pues allí, el pronostico es de una caída de -2%.

Por encima del país se sitúan Perú, Bolivia y Paraguay. Los dos primeros tienen una proyección de crecimiento de 3,7% en 2016 y en el tercero, la previsión es de 3,5%. Por debajo de Colombia, aún con números verdes, estarían Chile (1,7%) y Uruguay (0,1%). 

Al otro lado de la balanza están Argentina (-1,8%); Ecuador (2,3%); Brasil (-3,3%) y Venezuela (-10%). 

Para 2017, el fondo prevé un crecimiento de 1,1% en América del Sur, debido a que se dejan de sentir los efectos negativos del abaratamiento de los commodities, lo que haría que, por ejemplo, Brasil crezca 0,5%.