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La agencia destacó que la salud pública y la economía de México han sido afectadas gravemente por la pandemia del coronavirus

El Economista - Ciudad de México

La calificadora Fitch ratificó el grado de inversión de México en "BBB-" y le otorgó una perspectiva estable, que resta el riesgo de un recorte en la nota al menos en un lapso de seis a 18 meses.

En un comunicado, los analistas de la firma argumentaron que “la confirmación de la nota está respaldada por un marco de política macroeconómica consistente, finanzas externas relativamente estables y robustas así como en la expectativa que la deuda pública como proporción del PIB se estabilizará en el nivel que tienen los pares de calificación”.

Anticipan que “la deuda del gobierno aumentará siete puntos este año, para ubicarse en 50% del PIB; una proporción que se encuentra en línea con la media proyectada para sus pares (países que tienen la misma nota soberana)”.

Ahí mismo, destacaron que este cambio en la proporción de deuda sobre el Producto Interno Bruto (PIB), que solo en un año pasará de 43% del Producto a 50%, es resultado de la contracción de la economía, (que estiman en -9.8%) y también incorpora el impacto de la depreciación cambiaria.

La confirmación que dio Fitch al grado de inversión de México en su nivel más bajo (“BBB-“), incorpora también la evidencia que el país registrará uno de los déficit generales más reducidos entre los soberanos calificados en la categoría “BBB”, que estiman en 4% del PIB.

Difícil que el grado de inversión sea más sólido

No obstante a la ratificación, la agencia explica que “la calificación de México se encuentra restringida por una gobernabilidad relativamente débil y un desempeño moderado de crecimiento de largo plazo”.

El equipo de analistas soberanos, dirigido por Charles Seville, evidenció que México ha otorgado una de las respuestas fiscales más modestas a la crisis por el Covid-19 entre los países calificados por Fitch.

Y resaltaron que esta modesta respuesta anticíclica afectará al crecimiento de largo plazo.

“México está priorizando la estabilidad de las finanzas públicas pero evita la asistencia a gran escala a los hogares y empresas, lo que representa un posible costo para el crecimiento de la economía”, subrayaron.

Ahí mismo, los analistas de la agencia explicaron que la pandemia de Covid-19 ha afectado “gravemente” a la salud pública y a la economía.

Ven riesgos

En el comunicado sostuvieron que la posibilidad de que se presente una nueva escalada en la propagación del virus es un riesgo negativo para las proyecciones de crecimiento.

De hecho, estiman que la actividad económica de México alcanzará un incremento de 4,1% en 2021, un rebote estadístico que será insostenible para el año siguiente, cuando anticipan un un incremento de 2,5% en el PIB.

Los analistas de la agencia esperan que la inversión se recupere el año entrante, pero advierten que partirá de un nivel muy bajo, pues desde antes del covid-19, la inversión privada ya había caído en cuatro por ciento.

Resaltaron que “antes de la pandemia, la inversión privada se vio impactada por intervenciones de política gubernamental que afectaron la confianza del sector privada”.

Y consignaron que este antecedente parece estar desalentando a las empresas para participar en el Plan de Infraestructura donde el gobierno ha lanzado la posibilidad de apoyar, junto con la Iniciativa Privada a 39 proyectos.

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