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TECNOLOGÍA “No creo que la interacción online sea un falso sustituto de la interacción personal”
lunes, 23 de noviembre de 2020

Latinoamérica, así como Colombia, está preparada para tener un nivel de conectividad con cualquier rincón del mundo

Sebastián Montes

El 14 de octubre de 2019, Michael Kremer fue anunciado como Premio Nobel de Economía por sus estudios experimentales para aliviar la pobreza global. En medio de la coyuntura generada por el covid-19, el economista habló con LR sobre los muchos desafíos que generó la pandemia en términos económicos y de innovación. En este último aspecto, detalló que la tecnología no puede ser vista como un sustituto para las interacciones humanas, sino como un complemento de las mismas.

¿Qué tan importante puede ser la inversión en tecnología para el desarrollo de la economía en tiempos de covid-19?

Mucha gente piensa que, en el corto plazo, el covid-19 está haciendo que nos desconectemos entre nosotros. Ahora no somos capaces de reunirnos con la gente, de tomar café, y de desarrollar las conexiones que solían ser importantes para la economía, y más importante aún, para la vida misma. En materia económica, si quieres innovación y cambio, necesitas un efecto disuasorio, y el virus lo está haciendo mucho más difícil, pero paradójicamente, se está convirtiendo en ese efecto cuando hablamos de interacciones internacionales y globales, porque cerró muchos viajes y conexiones. Es real en Europa, en América y en todo el mundo.

LOS CONTRASTES

  • Marcelo CataldoPresidente de Tigo

    “Para alcanzar los estándares de calidad tecnológica y bienestar que buscamos, es vital transformar nuestra realidad y esto solo es posible con una nueva revolución que nos permita mejorar nuestro entorno”.

¿Cuál sería esa paradoja?

En algunas partes del mundo es menos efectiva, pero la paradoja es que podemos estar en una economía mucho más globalizada al final de todo esto. La lógica de esto es que, por esa falta de interacciones cara a cara, tenemos que encontrar maneras de sustituir eso, y usamos la tecnología para ello ahora. No creo que la interacción online sea un falso sustituto de la personal, pero todos estamos invirtiendo en herramientas tecnológicas para coordinar formas de uso.

¿En dónde podría verse eso?

En la educación, por ejemplo. Hay cosas que puedes hacer en grupos de chat que no puedes hacer con una clase. Estamos aprendiendo a familiarizarnos con formas de reemplazar lo presencial, pero son falsos sustitutos. Ahora tenemos una vacuna, pero aún falta tiempo para tenerla a nuestro alcance. Cuando eso ocurra, seremos capaces de volver a esas interacciones cara a cara, pero habremos aprendido a hacer mejores interacciones online. Ese cambio será permanente, incluso si conseguimos la vacuna, dejamos de preocuparnos por el covid y tenemos una vida normal. Teníamos el sistema tecnológico antes, pero no teníamos a todo el mundo aprendiendo a usarlo o a coordinar las plataformas o adaptándose a sus reglas.

¿Y qué viene después?

Seremos capaces de hacer verificación online de cualquier proceso a nivel global, porque no habrá que estar en el mismo país para lograrlo. Ahí viene la ironía, porque estas tecnologías son muy diferentes a la comunicación cara a cara. No son sustitutos para nosotros, sino un complemento en el sentido económico de la palabra. Ya no es imposible decir que podemos tener una colaboración entre alguien en Finlandia y otra persona en India teniendo comunicación online, pero al tener esa herramienta, esas personas también van a querer verse presencialmente. En ese orden de ideas, tendremos una comunicación online mucho más global, así como una interacción cara a cara a nivel mundial.

¿Cree que Latinoamérica está preparada para alcanzar ese nivel, teniendo en cuenta sus dificultades en materia de conectividad?

Parte de Latinoamérica, y de Colombia específicamente, están muy preparadas, al igual que muchas otras zonas del mundo. El tema es que, si piensas en los incentivos comerciales de la tecnología y de herramientas como Google, Facebook, Zoom u otras, siempre van a servir al consumidor que tiene dinero, pero hay más gente que no cuenta con ese capital y no podrá aprovecharlos de la misma manera.

¿Esa desigualdad monetaria cómo puede incidir en este aspecto?

La tecnología siempre está mejorando y entrando en procesos de innovación que son perfectos para las empresas, pero no siempre para la sociedad. La preocupación que hay para la región es que algunas personas pueden quedarse atrás en medio de ese proceso. El problema es que ese tipo de innovación es utilizado para crear acceso no solo para la gente que lo usa frecuentemente, sino para muchos otros más.

¿Ese panorama se daría en Colombia?

Colombia debería ser capaz de tener un desempeño mucho mejor, porque muchos granjeros en el país, por ejemplo, no tienen acceso a un smartphone, pero con el tiempo, llegarán a tenerlo, así como a cosas más sofisticadas. Incluso, creo que hay mucho más potencial para una agricultura digital en Colombia y en la región que en áreas del sudeste asiático y África, por ejemplo.

Con esos desafíos que enfrentan sectores alejados de la tecnología, ¿es posible que se les unan nuevos impuestos en medio de este proceso de innovación?

Creo que una de las grandes ventajas de la tecnología y la economía digital es que es muy poco costosa. Incluso, creo que puede ayudar a los gobiernos a ser mucho más eficientes y entregar resultados mucho mejores con los mismos recursos. También da pie a una posición política sobre el incremento de la eficiencia, porque te da opciones como aumentar el gasto bancario, por ejemplo.

¿Eso podría traer ventajas?

Aquí volveré al sector de la educación, donde Colombia ha sido un líder. El país ha visto ingresos fuertes en fondos públicos para dicho sector, y no hablo de la Universidad de Los Andes, por ejemplo, sino de un sector mucho más amplio para gente que no está en la cima de la distribución de recursos, sino personas que acceden a estudios técnicos. Tenemos gente que termina la secundaria, acude a esos fondos públicos para la educación, y obtienen préstamos en muchos casos, y a veces esto puede crear problemas para el Gobierno; para los estudiantes, que en ocasiones no logran conseguir trabajo tras acabar sus estudios; e incluso para las familias, que no pueden pagar el préstamo.

¿Cuáles serían los beneficios entonces?

Piensa en un agricultor, o un chico de un vecindario pobre que accede a esos fondos públicos para la educación, y se convierte en el primero de su familia en hacerlo. Es maravilloso, pero no tendrá idea de qué hacer. Colombia tiene excelentes datos, los analiza y los deja a disposición de los estudiantes de secundaria para que puedan entenderlos y usarlos a la hora de tomar decisiones, para lo cual ha hecho esfuerzos a la hora de transmitir esta información a los jóvenes a través de la web y de sus teléfonos, cosa que tiene mucho potencial. También puede ser usado para etapas más tempranas de la educación.

¿Eso que conclusión arroja?

La tecnología tiene mucho potencial y podemos contar con que el sector privado desarrolle estos servicios para las áreas urbanas, pero no necesariamente para las zonas rurales. En ese orden de ideas, es ahí donde necesitamos apoyo del Gobierno, de fundaciones privadas y diferentes negocios.

Colombia entró en recesión después de dos décadas, con su economía cayendo 9% ¿Cómo llevar a cabo esos apoyos que menciona tras la era covid?

Hay dos cosas en este tema: primero, voy a referirme a las tecnologías de la información. Mucha de esta tecnología apunta a la medicina, y un factor clave son las vacunas. Hemos trabajado con algunos colegas en beneficios para acelerar el acceso a esos medicamentos, y como puedes imaginar, son impresionantes, pues si piensas en la producción del PIB, acelerar el acceso a una vacuna no solo salva vidas, sino que es una inversión fantástica en términos financieros porque le permite a la economía tener un reinicio, y los beneficios de hacerlo son más grandes que el costo de una vacuna.

Kremer participará en foro sobre era digital

El economista será uno de los conferencistas especiales del foro “Revolución en la Era Digital”, organizado por Tigo, que se había convertido en un espacio para hablar del futuro y de las tendencias que marcarán a los ciudadanos del mundo. El encuentro, que se realizará el próximo 24 y 25 de noviembre, busca generar conocimiento en torno a la divulgación e innovación en el sector TIC, la trasformación de los sectores económicos y la inserción de Colombia en la Economía Digital al abordar temas como el futuro de las telecomunicaciones, el papel de las tecnologías en el nuevo orden económico mundial, la gobernanza digital para una administración pública transparente y eficiente, y las ventajas del mundo cibernético.

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