Los inversionistas institucionales tienen plazo hasta el miércoles para presentar ofertas

Bloomberg

La oferta pública inicial de Saudi Aramco ha generado ofertas totales de 166.000 millones de riales saudíes (US$44.300 millones) hasta ahora por parte de inversionistas institucionales y minoristas, aproximadamente 1,7 veces la cantidad que el gobierno pretende recaudar.

En el tramo minorista, donde las ofertas finales se recibieron antier en la noche, 4,9 millones de personas solicitaron acciones con un valor total de 47.400 millones de riales. Los inversionistas institucionales, que tienen plazo hasta el próximo miércoles para presentar ofertas, han suscrito 118.900 millones de riales de acciones, informó Samba Capital, uno de los principales administradores del acuerdo. De eso, el 10,5% provino de inversionistas no sauditas.

El gobierno saudita planea recaudar más de US$25.000 millones mediante la venta de una participación de 1,5% en la compañía a una valoración de entre US$1,6 billones y US$1,7 billones. Parte de ese 1% está destinado a inversionistas institucionales y el resto a compradores minoristas sauditas, que han sido objeto de una campaña publicitaria en el país y han ofrecido préstamos más grandes de lo habitual para financiar compras.

Podría haber un aumento de última hora de los inversionistas institucionales, pero hasta el momento la venta de acciones no se ha suscrito tan bien como otras OPI en el país. En 2006, 10 millones de sauditas, aproximadamente la mitad de la población adulta del reino, solicitaron comprar acciones en la unidad local del desarrollador inmobiliario más grande de Medio Oriente, Emaar Properties PJSC.

La OPI de Aramco, un elemento central del plan de modernización de la economía del reino del príncipe heredero, Mohammed bin Salman, dependerá del dinero local después de que los inversionistas internacionales se resistieron a la valoración. Muchas de las familias sauditas más ricas han sido presionadas a invertir, incluidas algunas que tenían parientes detenidos en el hotel Ritz-Carlton de Riad durante el periodo de medidas severas contra la corrupción en 2017.