La relación entre deuda y PIB de los países en desarrollo ha aumentado 54 puntos porcentuales hasta llegar a 168% .

María Paula Aristizábal Bedoya - maristizabal@larepublica.com.co

“Las crisis financieras se han vuelto menos frecuentes durante la década de 2000”, señaló el último informe del Banco Mundial, llamado Global Waves of Debt (Oleadas mundiales de deuda), que además reveló que el monto de endeudamiento de los países emergentes y en vía de desarrollo llegó a US$55 billones en 2018. Según el organismo, se trata del mayor, más repentino y extendido crecimiento de ocho años registrado en las últimas cinco décadas.

El estudio abarca las cuatro grandes oleadas de acumulación de la deuda en más de 100 países desde 1970. Sobre la última oleada, que viene en curso desde 2010, el informe señala que la deuda global ha crecido a un máximo histórico de 230% del PIB en 2018. “La acumulación de deuda fue particularmente rápida en los mercados emergentes y las economías en desarrollo. Desde 2010, la deuda total en estas economías ha aumentado en 54 puntos porcentuales del PIB a un pico histórico de alrededor del 170% del PIB en 2018”, destaca el informe.

Adicional a ello, la deuda en los países de bajos ingresos ha aumentado al 67% del PIB, es decir, US$268.000 millones en 2018, luego de haber tenido una fuerte caída durante la primera década de 2000. En 2010, la deuda de estos países representaba 48% del PIB y ascendía a los US$137.000 millones.

En los países en desarrollo, la deuda ha aumentado 54% hasta llegar a 168%, una vez la deuda empezó a acumularse desde 2010. Al respecto, José Roberto Concha, director del Consultorio de Comercio Exterior (Icecomex), explicó que en el caso de los países de América Latina, casi todas las economías mantienen un endeudamiento continuo “porque tienen un déficit financiero que los obliga a endeudarse para sopesarlo con la banca internacional”, dijo.

LOS CONTRASTES

  • José Roberto ConchaDirector de Icecomex

    “No es lo mismo hablar de China que Argentina. China en este momento es una de las grandes potencias, mientras que Argentina atraviesa un mal momento económico”.

En este aspecto, el informe explica que las crisis bancarias a lo largo de la historia han tendido a imponer altos costos fiscales debido a que los gobiernos han apoyado el fomento de la actividad económica y asumido la deuda privada para avanzar.

Uno de los países que más creció su deuda en relación con el PIB fue China, con un crecimiento de 72 puntos porcentuales desde 2010, llegando a 255%. Sin embargo, esta cifra no es tan grande si se compara con los países emergentes o en vía de desarrollo, que mostraron un aumento promedio de siete puntos porcentuales por año, a un ritmo casi tres veces mayor que el registrado en la crisis de deuda latinoamericana de la década de 1970.

La diferencia entre un país como China, que ha mostrado su capacidad de crecimiento en relación con las economías emergentes es que las tasas de interés no son las mismas, pues las fuentes de financiamiento estiman el monto de interés acorde a la capacidad de las economías. “No es lo mismo hablar de China a hablar de Argentina. China en este momento es una de las grandes potencias, mientras que Argentina atraviesa un mal momento económico. Me atrevo a decir que a China le prestan con tasas de interés más bajas porque tiene cómo soportar su deuda. Si miramos a Argentina, las entidades le prestan, pero a tasas muy altas por el mismo riesgo que representa su economía y la incertidumbre que genera en los mercados la llegada de Fernández al poder”, señaló Concha.

Sobre la ola de deuda actual, el estudio señala que “en 2018, los riesgos asociados al elevado endeudamiento fueron ilustrados por las experiencias de Argentina y Turquía, que sufrieron aumentos drásticos de los costos de contraer deuda y caídas o estancamiento del crecimiento”.

Las bajas tasas de interés alejan el peligro de una crisis.

Crisis latinoamericana en 1970
La primera ola que comprende el estudio se sitúa en la década de 1970, donde si bien rescatan que fue un periodo en el que América Latina tuvo un crecimiento acelerado, las vulnerabilidades aumentaron a un ritmo similar, con grandes déficits de cuenta corriente y fiscal. “Hacia el final de la década, un aumento en los precios del petróleo y un aumento en las tasas de interés mundiales causó una presión sustancial en las economías de la región”, señala el informe. Por lo que muchas economías se enfrentaron a crisis monetarias y a la devaluación de sus monedas.