La contracción del empleo no obedece tanto a los despidos y las desvinculaciones, sino principalmente a la interrupción del flujo

Sebastián Montes

De acuerdo con el informe ‘Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe’, presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la caída del empleo para los jóvenes entre 15 y 24 años fue de -7,8 puntos porcentuales (ppt) frente al segundo trimestre de 2019, mientras que para los mayores de 25 fue de -7,3 ppt.

Para explicar dicho fenómeno, el director de la OIT para la región, Vinicius Pinheiro, explicó que la baja dinámica de contrataciones, motivada por la pandemia de covid-19, está afectando principalmente a los más jóvenes, sobre todo a aquellos que apenas están ingresando al mercado laboral.

“El efecto de la crisis es mayor entre los jóvenes debido a la menor disponibilidad de vacantes para los primeros empleos y la menor renovación de contratos temporales y de periodos de prueba”, comentó.

En la crisis actual, la contracción del empleo no obedece tanto a los despidos y las desvinculaciones, sino principalmente a la interrupción del flujo de incorporaciones. Una de las principales causas del aumento de las desvinculaciones es el fin de los períodos de prueba y de los contratos a plazo. También suelen corresponder a trabajadores con poca antigüedad, que por lo general son jóvenes.

Este panorama ha generado que haya una menor probabilidad de encontrar empleo que ha dejado como consecuencia una disminución en la búsqueda de trabajo, así como un aumento en los jóvenes que no están buscando trabajo, pero que tampoco estudian.

“Largos periodos de inactividad dejan cicatrices en la trayectoria laboral, más informalidad y mayor exclusión en el mercado a futuro”, agregó.

El informe también detalla que, si bien una proporción alta de jóvenes entre 15 y 29 años expresa preocupación por los efectos de la crisis, la proporción de personas de este grupo que manifiesta sentimientos y sentidos de signo positivo, como la responsabilidad para enfrentarla, la solidaridad y la gratitud, es la más baja.

Además, el cansancio y la soledad son experiencias que predominan entre los jóvenes y se observan con mayor frecuencia que en el resto de los grupos etarios. Los sentimientos de tristeza, miedo y angustia también son más frecuentes entre los hombres y las mujeres jóvenes, agregó la información.