RIPE:

Además de presidente y vicepresidente, EE.UU. elegirá a 470 legisladores: 435 de la Cámara de Representantes y 35 senadores

El Cronista

Donald Trump va por la reelección y Joe Biden está en una “batalla por el alma de la nación”. Si bien las encuesta a nivel nacional le dan al demócrata una ventaja de casi ocho puntos sobre el republicano, en los estados clave o ‘swing states’ –los que suelen definir la elección– esa brecha se acorta a 3,8, según RealClearPolitics.

Los demócratas también estarían liderando el voto temprano (récord este año), aunque es probable que la mayoría de los republicanos esperen al 3 de noviembre para votar. Estados Unidos llega a las elecciones en uno de los escenarios más polarizados de su historia, lo que probablemente derive sumado a la posibilidad de votar por correo que se flexibilizó por la pandemia– en los comicios con mayor participación en años.

Además de presidente y vicepresidente, EE.UU. elige a 470 legisladores: 435 de la Cámara de Representantes (cuyos períodos duran dos años) y 35 senadores. La Cámara Alta está compuesta por 100 senadores (dos por cada estado) y el mandato es de seis años pero la cámara está divida en tres bloques (33) que alternan elecciones cada dos años. Este año, además, se suman otras dos bancas: una para reemplazar al fallecido John McCain y otra para Johnny Isakson que renunció en 2019 a su puesto por problemas de salud y ahora el estado de Georgia irá a elecciones especiales para definir su reemplazo.

La Cámara de Representantes actualmente está bajo el control demócrata (232 a 197), mientras que el Senado es de mayoría republicana (53 a 45, y dos independientes generalmente alineados con los demócratas).

Como, a diferencia de las elecciones presidenciales, las legislativas se hace por voto directo, todo apunta a que los demócratas no tendrían problemas para retener la Cámara de Representantes. Pero si, además, logran ganar el Senado (donde el bloque republicano renueva 23 bancas y los demócratas 12), los azules tendrían el control de ambas cámaras, una ayuda o un obstáculo para la próxima administración.

Además, 11 estados – Delaware (la casa de Biden), Indiana, Missouri, Montana, New Hampshire, North Carolina, North Dakota, Utah, Vermont, Washington y West Virginia– eligen gobernador. También eligen gobernador los territorios de Samoa Americana y Puerto Rico. También se votará a alcalde en 366 ciudades.

¿Cómo se vota?
Las elecciones no son obligatorias en los Estados Unidos, aquéllos que quieren votar tienen que registrase para hacerlo. Por otra parte, se puede votar el día de las elecciones (siempre es el primer martes de noviembre) o por adelantado, ya sea por correo (universal o en ausencia) o personalmente. Cada estado establece sus propias reglas y plazos para desarrollar las elecciones.

En estas elecciones uno de los principales debates fue el voto por correo que, si bien ya se utilizaba en cuatro estados, este año escaló a cifras récord debido a la pandemia.

Por meses, el presidente Trump ha sostenido –sin pruebas estadísticas– que el voto por correo puede contribuir al fraude, sin embargo, distinguía entre el voto ausente y el voto universal: ambos son por correo, la diferencia en que en el voto ausente, la persona pide que le manden la boleta y en el voto universal (que según Trump podría ayudar a manipular la votación) los estados envían directamente la boleta a los domicilios.

De los 50 estados, nuevo junto con el Distrito de Columbia eligieron el voto por correo como la principal forma de votación y les enviarán las boletas directamente a la casa de los votantes. En otros 36 el voto por correo es opcional (en ese caso los votantes tendrán que solicitar las boletas) mientras que en otros cinco (Indiana, Louisiana, Mississippi, Tennessee y Texas) priorizan la presencialidad, por lo que quienes quieran votar por correo deberán justificarlo.

La gran mayoría de los estados, sin embargo, admiten la posibilidad de votar por adelantado, ya sea por correo o presencialmente. Si bien North Carolina abrió el calendario electoral (se puede votar por correo desde el 4 de septiembre), la mayoría permite votar entre dos y tres semanas antes de las elecciones.

De hecho, con sólo cuatro días para los comicios, ya votó más de la mitad del padrón: unas 85 millones de personas, según el Proyecto de Elecciones de Estados Unidos (Usep) de la Universidad de Florida. Si bien en principio los demócratas llevarían la ventaja en el voto temprano, es probable que muchos republicanos estén esperando para votar el 3 de noviembre. Los republicanos sostienen que las votaciones anticipadas se han limitado a "canibalizar" el voto de Biden del día de las elecciones.

Del otro lado, los demócratas rescatan que el hecho de tener tantos votos ya emitidos les permite enfocar sus recursos en convencer a los votantes poco frecuentes o persuadir a independientes.

¿Cuándo se sabrá el resultado?
El récord de voto por correo podría retrasar el conteo y, una vez más, los plazos están definidos por los estados. Así, 28 estados sólo aceptarán las boletas que lleguen antes o hasta el 3 de noviembre. Los otros 22 más el Distrito de Columbia, seguirán recibiendo votos después de los comicios siempre que sean postdatadas el 3 de noviembre como fecha tope. Este último grupo concentra 317 de los 538 votos electorales, por lo que es bastante probable que no se conozca el ganador el mismo día de los comicios.

La mayoría de los estados, además, empezaron a procesar los votos antes de las elecciones, pero mucho también lo hacen a medida que son recibidos. Sólo unos pocos lo harán el día de las elecciones.

¿Cómo funciona el sistema electoral?
La elección presidencial es la única que no se define por voto popular sino que está basada en un sistema indirecto ideado por los ‘padres fundadores’ a fines del siglo XVIII, basado en un compromiso constitucional con el objetivo de balancear el poder entre los estados de mayor población y los de menos. La base del sistema es el Colegio Electoral, que actualmente tiene 538 electores: a cada estado le corresponde la misma cantidad electores que tiene de legisladores en el congreso, es decir, la cantidad de representantes (calculada en base al número de habitantes que establece el censo) y los dos senadores (igual para todos los estados).

La fórmula que consiga 270 votos electorales se queda con la presidencia y la vicepresidencia. Casi todos los estados y el Distrito de Columbia (que tiene 3 electores) se manejan bajo el sistema ‘el ganador se lleva todo’, es decir que el candidato que gane el estado aunque sea por diferencia de un voto, se lleva todos los electores de ese estado.

Así fue como Trump llegó a la presidencia en las elecciones de 2016, a pesar de que Hillary Clinton había sacado casi tres millones más de votos. Sólo en Maine y Nebraska los electores se reparten proporcionalmente de acuerdo a cuántos votos obtienen cada fórmula.

Así, un voto electoral equivale en California (el estado más poblado del país) a 715.000 personas, mientras que en Wyoming representa 190.000.

Por eso son claves los ‘swing states’ o estados péndulo – Pensilvania, Florida, Georgia, North Carolina, Arizona, Minnesota, Iowa, Wisconsin, Ohio, Michigan, Maine y Wisconsin–, aquéllos que no tienen una tradición republicana o demócrata sino que alternan. En ese grupo, Florida y Texas son los que más votos electorales reparten. Generalmente, se dice que las costas (este y oeste) son demócratas y el centro es republicano.

Las legislaturas de los estados son las que definen quiénes integrará el Colegio Electoral, las únicas restricciones son que no pueden ser miembros del congreso o tener un cargo en el gobierno nacional. Generalmente las convenciones estaduales de cada partido son las que nominan una lista de electores.

Todos los electores –que votarán el 14 de diciembre– tienen su voto comprometido, es decir, que tienen que votar de acuerdo a la voluntad popular, eligiendo a quien haya ganado las elecciones en su estado el 3 de noviembre.

No obstante, ha habido algunas excepciones a lo largo de la historia. Hay 32 estados (de 50) que obligan a los electores a votar de acuerdo al voto popular. Sin embargo, hay otros 18 que no tienen leyes sobre el tema. Cuando las elecciones son reñidas un elector desleal puede ser un problema.

¿Qué pasa si los candidatos empatan 269 a 269?
Si bien eso sólo pasó tres veces – 1801, 1825 y 1837– hay un mecanismo para solucionarlo: el presidente es elegido por la Cámara de Representantes y el vicepresidente por el Senado. En la cámara baja cada delegación estatal tiene 1 voto (más allá de la cantidad de representantes que tenga el estado) y se necesitan 26 para elegir al presidente. En la cámara alta, cada senador tiene un voto y se necesitan 51 para definir al vice.

En el eventual caso de que Representantes también llegara a un empate 25 a 25, el vicepresidente (si ya fue elegido por el Senado) asumiría temporalmente hasta que se defina la situación. Si el Senado tampoco eligió al vicepresidente, entonces asumiría el jefe de la Cámara de Representes.

El rol de la Corte Suprema
Aunque las elecciones no terminen necesariamente en una batalla judicial como la de George Bush y Al Gore en 2000, de hecho, la Justicia ya está interviniendo en cuestiones electorales, especialmente las vinculadas al voto por correo.

Por otra parte, si bien se ha pedido a la nueva jueza de la Corte Suprema, Amy Coney Barrett (conservadora, nominada por Trump para reemplazar a la fallecida Ruth Bader Ginsburg) que se abstenga de involucrarse en las elecciones – teniendo en cuenta que los demócratas querían que se postergara la nominación de un nuevo juez hasta después de los comicios presidenciales–, no está claro que eso vaya a pasar.

Sólo en los últimos días, la Corte permitió que se extienda el plazo para recibir boletas en dos 'swing states', Pensilvania (6 de noviembre) y North Carolina (12 de noviembre), pero falló que Wisconsin sólo podrá recibir boletas hasta 3 de noviembre, aunque originalmente el estado planeaba seguir procesando votos hasta el 23 de noviembre.

Wisconsin fue una victoria Trump, pero la Corte ignoró las demandas de los republicanos en los casos de North Carolina y Pensilvania, aunque en este último caso podría haber novedades.

En septiembre la Corte Suprema de Pensilvania falló que el estado podía seguir recibiendo votos hasta tres días después de los comicios, siempre que fueran posdatados el 3 de noviembre. Los republicanos apelaron y le pidieron a la Corte Suprema de los EE.UU. que reviera el fallo de forma expeditiva, algo que fue rechazado, por lo tanto quedó firme la decisión de la Corte de Pensilvania.

Sin embargo, el ala conservadora de la Corte Suprema dejó entrever que había una "alta posibilidad" de que el fallo de la Corte Suprema de Pensilvania violara la constitución estadounidense y que la cuestión de fondo debería ser revisada, abriendo una oportunidad para que el fallo pueda ser tratado eventualmente. Pensilvania es uno de los estados clave que podría definir el resultado de la elección.

Demócratas y republicanos también están peleando en tribunales inferiores de otros estados como Minnesota, Arizona, Texas, Michigan y Nevada, y todavía hay un fallo pendiente en North Carolina.

"Lea la nota original aquí".