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María Alejandra Sanchez Pedraza - msanchez@larepublica.com.co

El presidente Barack Obama empezó una dura cruzada para cambiar las leyes sobre la posesión de armas en su país y designó al vicepresidente Joe Biden para liderar el equipo que propondrá las reformas ante el Congreso.

Este será un duro camino debido a los poderosos sectores que no están a favor del control a la venta de armamento por su gran potencial económico: en ese país hay más distribuidores de armas que restaurantes McDonald’s y Starbucks juntos.

Tras la matanza Newtown, que dejó 20 niños y 6 adultos muertos, el mandatario aseguró que no se ha hecho lo suficiente para frenar este tipo de hechos en el país, por lo que Biden encabezará una comisión que hará recomendaciones concretas antes de finalizar enero para que puedan ser aprobadas lo más pronto posible.

El paso de una reforma que prohíba las armas para los civiles no será fácil en el legislativo, pese a que la Asociación Nacional del Rifle, (NRA por sus siglas en ingles), el mayor cabildero en este tema, ha manifestado su colaboración en esta ocasión debido a que 4 millones de sus miembros “son padres y están con el corazón roto por lo ocurrido”. Esta organización históricamente se ha opuesto a una restricción de este tipo y ha utilizado su dinero y poder para presionar a los congresistas para evitarla. Según el Center for Responsive Politics, la NRA ha gastado más de US$ 2,2 millones en hacer lobby.

Pero, ¿por qué se dificulta la reforma? El negocio de las armas en Estados Unidos, tanto de la fabricación como la distribución, es fructífero y sólo basta ver las cifras para constatarlo.

Según la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, en el país hay 129.817 distribuidores de armas con licencias federales. De esta cifra 51.438 corresponden a tiendas propiamente dichas, más de 7.300 casas de empreño y 61.500 para coleccionistas.

Para dar una idea, el número de armerías dobla a la cantidad de restaurantes McDonald’s y Starbucks juntos, teniendo en cuenta que para 2011 la primera tenía 14.098 puntos en todo el país, mientras que la cadena de cafés alcanzó 10.787. Si a esto le sumamos las tiendas de abarrotes, que según Food Marketing Institute llegaron a más de 36.000, apenas superaría el número de vendedores de armamento.

Esto sin hablar de los fabricantes, pues según Ibis World, analistas del mercado y la industria norteamericana, este sector tendrá ingresos este año por alrededor de US$12.000 millones en los 465 fabricantes que hay en el país, los cuales actualmente generan 35.000 empleos. Durante 2010 se registraron 5.459.240 armas construidas en el país, de las cuales cerca del 95% se destinaron al mercado local. Además se importaron 3.252.404.

Estados Unidos es el país con más armas por cada 100 habitantes (88,8). De acuerdo con el Sistema Nacional de Antecedentes Penales, el cual se consulta para poder vender un arma por los distribuidores, desde 1998 se han hecho 151 millones de solicitudes.

Además, el número de armas vendidas aumentó tras los anuncios de una posible restricción. Wal-Mart informó que en muchas tiendas ya no hay rifles semi-automáticos disponibles.

Para Mauricio Jaramillo, internacionalista de la Universidad de la Sabana, “el modelo estadounidense está basado en el individuo. Ellos dicen: nadie va a asegurar mi supervivencia, entonces debo estar armado”.

Las opiniones

Mauricio Jaramillo Jassir
Politólogo e internacionalista

“El modelo de Estados Unidos se tiene que revisar porque se están dando cuenta de que la gente armada sí es un peligro para la sociedad”.

Barack Obama
Presidente de Estados Unidos

“El hecho de que no podemos prevenir todos los actos de violencia no significa que no podemos reducirlos con firmeza”.