Bloomberg

Gestores de fondos, analistas y traders hablan sobre el mercado colombiano y los impulsores clave que están rastreando a corto plazo durante un desayuno con Bloomberg News en Bogotá. En esta edición:

Andrés Escobar, presidente, EConcept AEI
Ángela González, economista, Itaú Asset Management
Germán Cristancho, analista jefe, Corredores Davivienda
Germán Verdugo, jefe de inversiones, Credicorp Capital Colombia

Lo que se espera: la reforma tributaria será aprobada

El presidente Iván Duque está contra las cuerdas, sin mayoría en el Congreso y un índice de aprobación de 26%. A pesar de esto, es probable que los legisladores “fiscalmente responsables” de Colombia aprueben una nueva ley tributaria este año que reemplace la llamada ley de financiamiento revocada por la Corte Constitucional el mes pasado.

Esto evitará una venta masiva en el mercado, pero no será barato. Hasta el momento, Duque ha intentado renunciar a la antigua práctica colombiana de comprar el apoyo de los legisladores con favores políticos, conocida como “mermelada”. Probablemente se verá obligado a ceder si quiere que se apruebe esta ley.

Lo que sorprende: el crecimiento de las remesas

Gracias al sólido crecimiento económico en Estados Unidos y España, los colombianos que viven en el extranjero están enviando a sus hogares más dinero que nunca. Las remesas se han convertido en una fuente importante de ingresos extranjeros para el país, ya que los trabajadores enviaron a sus hogares casi US$5.000 millones durante los primeros tres trimestres de 2019.

Esa es también otra fuente de riesgo, ya que las remesas podrían agotarse en la próxima recesión económica mundial, lo que ejercería más presión sobre el déficit de cuenta corriente. De hecho, sin remesas, el déficit sería de alrededor de 7% del PIB.

Lo que asusta: el creciente déficit de cuenta corriente
El banco central dio un impulso al peso cuando terminó su programa de compra en dólares el mes pasado. Sin embargo, es poco probable que esta tendencia de fortalecimiento dure.

La moneda es muy sensible a la desaceleración de la economía mundial, y la ampliación del déficit en cuenta corriente apunta a un peso más débil el próximo año.

El déficit ha disminuido desde su máximo de 2015 de 6,3% del PIB. Pero ahora está empeorando nuevamente, lo que plantea una de las mayores preocupaciones macroeconómicas para el mercado.

El banco central pronostica que el déficit alcanzará 4,6% del PIB el próximo año, en comparación con 4,5% este año, lo que se considera un nivel insostenible. Por ahora, los flujos de dólares estadounidenses de la inversión extranjera directa están financiando el déficit, aunque eso podría cambiar si la economía mundial continúa debilitándose.

Lo que divide: ¿aumentar o mantener?

El banco central ha mantenido su tasa de política sin cambios en 4,25% durante 18 meses consecutivos, mientras que otros mercados emergentes han recortado las tasas. ¿Por qué? Colombia se encuentra en una etapa diferente de su ciclo económico que sus pares, y se pronostica que el PIB se expandirá 3,1% este año, lo más rápido entre las principales economías de la región.

Existe un desacuerdo sobre si ese largo periodo de estabilidad está a punto de terminar, y algunos esperan un aumento de las tasas en la primera mitad del próximo año, mientras que otros no esperan ningún cambio.

Los formuladores de política han mostrado un tono menos pesimista recientemente. Su decisión puede depender de qué tan rápido converja la inflación hacia el objetivo del banco de 3,0%, desde 3,9% actualmente. El aumento del déficit de cuenta corriente también puede ser un motivo para que el banco aumente las tasas.

Lo que es poco probable: una reforma pensional significativa
Una revisión del sistema de pensiones es muy necesaria, pero poco probable. El gobierno no tiene un apoyo fuerte, y se teme que una medida de este tipo pueda provocar disturbios sociales como los que se han visto recientemente en Chile y Ecuador.

El gobierno no va a cumplir su objetivo de enviar un proyecto de ley de pensiones al Congreso este año. Cuando lo haga, probablemente evitará medidas impopulares como aumentar la edad de jubilación o la tasa de contribución, y en su lugar se centrará en mejorar la cobertura.

Si no presenta legislación, Fitch Ratings, que actualmente tiene una perspectiva negativa sobre la calificación crediticia soberana del país, podría rebajarla a BBB-, el nivel más bajo de grado de inversión. Sin embargo, no es probable una calificación de basura, incluso si no se aprueba ninguna reforma.