El descenso en la confianza se produjo tras el término de un beneficio extra por desempleo semanal de US$600 el 31 de julio

Reuters

La confianza del consumidor estadounidense bajó a un mínimo de más de seis años en agosto, ya que los hogares se preocuparon sobre el mercado laboral y los ingresos, generando dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación económica tras la recesión provocada por el covid-19.

El segundo mes seguido de declive en la confianza del consumidor informada el martes por el Conference Board, eclipsando una aceleración en las ventas de casas unifamiliares nuevas a máximos de más de 13 años y medio en julio. El mercado de la vivienda sigue mostrando una fuerte inmunidad a la crisis del coronavirus.

El descenso en la confianza se produjo tras el término de un beneficio extra por desempleo semanal de US$600 el 31 de julio y un aumento en las nuevas infecciones por coronavirus en el país, lo que obligó a algunas jurisdicciones a cerrar negocios nuevamente o a pausar las reaperturas programadas.

LOS CONTRASTES

  • Chris RupkeyEconomista jefe de Mufg

    “Los datos nos dicen que si bien algunos trabajadores pueden comprar casas nuevas, millones de otros no pueden costear las necesidades de la vida y pagar la renta”

“Los datos nos dicen que si bien algunos trabajadores afortunados pueden comprar casas nuevas, millones de otros no pueden costear las necesidades de la vida y pagar la rentar, especialmente después de que el gobierno federal canceló esos cheques de 600 dólares”, dijo Chris Rupkey, economista jefe de Mufg, en Nueva York.

Conference Board dijo que su índice de confianza del consumidor cayó a una lectura de 84,8 este mes, la menor desde mayo de 2014, desde 91,7 en julio. Economistas encuestados por Reuters pronosticaron que el índice subiría a 93 en agosto.

La medida de la situación actual, basada en la evaluación de los consumidores de las condiciones actuales del mercado laboral y empresarial, cayó a 84,2 este mes desde 95,9 en julio.

El índice de expectativas basado en las perspectivas a corto plazo de los consumidores para las condiciones de ingresos, negocios y mercado laboral bajó a 85,2 desde 88,9 en julio de este año.

El índice de expectativas basado en las perspectivas a corto plazo de los consumidores para las condiciones de ingresos, negocios y mercado laboral bajo a 85,2 desde 88,9 en julio.

La proporción de consumidores que esperan un aumento en los ingresos cayó a 12,7% este mes desde 14,8% en julio y la proporción que anticipa una caída subió a 16,6% desde 15,8% el mes pasado.

La economía entró en recesión en febrero. El Producto Interno Bruto se contrajo en el segundo trimestre a su ritmo más pronunciado en al menos 73 años.

En un informe separado el martes, el Departamento de Comercio dijo que las ventas de casas nuevas aumentaron un 13,9% a una tasa anual desestacionalizada de 901.000 unidades el mes pasado, el nivel más alto desde diciembre de 2006. Las ventas de casas nuevas se cuentan al firmar un contrato, lo que las convierte en un indicador anticipado del mercado de la vivienda.

Economistas habían pronosticado que las ventas de viviendas nuevas, que representan alrededor del 13% de las ventas del mercado, subieran un 1,3% a una tasa de 785.000 unidades.

El mercado de la vivienda está siendo impulsado por tasas de interés históricamente bajas y una migración a áreas residenciales de baja densidad a medida que las empresas permiten que los empleados trabajen desde casa.