jueves, 27 de octubre de 2016
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La retirada del mercado del Samsung Galaxy Note 7 ha golpeado el beneficio del fabricante coreano en el tercer trimestre y ha llevado a la división de móviles a publicar el beneficio más bajo desde que lanzó la serie Galaxy en el 2009.

El beneficio neto de Samsung cayó un 16,8 % interanual hasta US$4.000 millones, mientras que las ganancias operativas decrecieron un 29,6 % hasta US$4.570 millones. Samsung registró unas ventas de US$42.044 millones, un 7,5 % menos.

El beneficio operativo de la división de móviles cayó un 96% hasta US$880 millones. Esta división, que llegó a suponer tres cuartas partes del beneficio operativo de la compañía, ahora contribuye sólo con un 1,9%. La estabilidad de los negocios de semiconductores y pantallas ha permitido a Samsung evitar una debacle aún mayor. Ambos suman un 84% del beneficio operativo de la compañía.

El fabricante coreano ya anunció a mediados de octubre que recortaba en más de US$5.133 millones su previsión de beneficio operativo en tres trimestres debido a los costes derivados del fin de la producción del terminal y la pérdida de ingresos.

En la junta de accionistas celebrada hoy, la compañía se comprometió a "revisar exhaustivamente todos los aspectos del dispositivo", según expresó el codirector ejecutivo y exjefe de la división de móviles J.K. Shin, para hallar el problema y no repetir el error en próximos modelos.

Shin reveló este jueves que la mayoría de los 300 casos de ignición registrados fueron causados por la batería, pero el resto se produjo por causas aún desconocidas.