El alza sorprendió a los analistas en medio de la estabilidad de tasas del BanRep y la recuperación económica que ha visto el país con relación a los dos años pasados

Andrés Venegas Loaiza - avenegas@larepublica.com.co

El pasado martes fue anunciada la tasa de usura para mayo por parte de la Superintendencia Financiera, interrumpiendo su tendencia a la baja por segunda vez en el año.

El tope del cobro de intereses por crédito para el quinto mes de 2019 se ubicará en 29,01%, contrastando con 28,98% de abril y llegando a su tercer mayor indicador en el año.

Si se revisa el histórico de tasas de usura de la Superfinanciera, se encuentra que desde enero de 2017, cuando esta se ubicó en 33,51% la tendencia se había mantenido en una constante caída, sin embargo, ya son dos las ocasiones en las que este año la tasa ve un alza mensual, siendo la anterior en febrero.

Para Jorge Saza, analista financiero de la Universidad Javeriana, este resultado es contrario a las expectativas y sorprende “en un momento en que la economía está ligeramente mejor que en 2018 y mejor que en 2017, con una política monetaria de estabilidad de tasas que ya completa un año”.

Según el analista, no es fácil identificar factores macro que den pista sobre las motivaciones del alza, cuando se esperaba una tasa menor y “podría obedecer a una compensación de riesgo de algún actor relevante en el sector”.

En comparación con abril, la tasa de usura subió tres puntos básicos (0,03), además, en lo corrido del año lleva un aumento de 27 puntos básicos, desde los 28,74% a los que se encontraba el indicador en enero.

Carlos Rodríguez, director de investigaciones en renta variable de Ultraserfinco, comentó que el incremento en la tasa de usura genera un efecto positivo para diferentes actores del mercado, pues “hay gente que es mucho más riesgosa que el límite de la tasa de usura, lo que puede generar que muchos queden por fuera del sector financiero y acudan al ‘gota a gota’”.

Así depende de la estrategia de cada banco qué tan abajo o qué tan cerca está su tasa de créditos de consumo respecto a la tasa de usura y el perfil de riesgo de los clientes a los que presta.

Mientras que por el contrario, cuando se da una baja en la tasa de usura, “se refleja en un aumento en el consumo pues al haber tasas más bajas las personas se animan más a adquirir deuda y se activa la demanda de crédito”, comentó el mismo analista.

De acuerdo con el último informe semanal de tasas del regulador, que incluye datos entre 15 y 19 abril de 2019, ninguna de las 18 entidades bancarias que ofrecen créditos de consumo tiene intereses por encima del nuevo tope estipulado en sus tarjetas de crédito, por lo que no sería necesario que modifiquen el costo al que hacen sus préstamos.

LOS CONTRASTES

  • Carlos RodríguezDir. de Inv. en renta variable Ultraserfinco

    “Hay gente que es mucho más riesgosa que el límite de la tasa de usura, lo que puede generar que muchos queden por fuera del sector financiero y acudan a ‘gota a gota’”.

  • Jorge SazaAnalista financiero de la U. Javeriana

    “El alza sorprende en un momento en el que la economía muestra una leve recuperación y la política monetaria de estabilidad de tasas completa un año”.

En la actualidad, el Banco de Bogotá es la entidad que tiene una tasa de interés más alta en sus tarjetas, con 28,94%, seguido del Banco Popular, con 25,10% y en un tercer lugar está Itaú, con 25,84%.

Sin embargo, en concordancia con el aumento de la Superfinanciera, es de esperar que algunas entidades decidan incrementar ligeramente sus tipos de interés.

Rodríguez resaltó que la Superfinanciera usa un esquema que no solo evalúa la situación macroeconómica del país, sino que además revisa la clasificación de riesgo.

La entidad también anunció que el Interés Bancario Corriente efectivo anual para la modalidad de crédito de consumo y ordinario será de 19,70%.