El precio promedio del dólar frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM) del lunes aumentó $219 y llegó a un nuevo máximo

Heidy Monterrosa Blanco - hmonterrosa@larepublica.com.co

Solo un par de días después de que el dólar llegara a $3.584,45, su precio promedio más alto en toda la historia, la divisa estadounidense volvió a romper máximos históricos, puesto que se cotizó en promedio a $3.804,36 y ganó $219,78 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que se ubicó en $3.584,58 el lunes. Esta volatilidad de la tasa de cambio tendrá un impacto en el gasto de los colombianos y en su poder adquisitivo frente a otros países.

En la jornada la moneda abrió con un valor de $3.730, que fue el precio mínimo durante toda la sesión y su cierre fue de $3.813. El precio máximo que se registró durante la jornada fue de $3.847.

En un año, al comparar la TRM del 10 de marzo del año pasado ($3.162,40) con el precio promedio al que cerró ayer, el peso colombiano se ha devaluado 20,30% ante el dólar. Esto quiere decir que el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de los colombianos en la moneda estadounidense ha caído US$1.175.

Esta cifra se analizar según los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) que señaló que el PIB de 2019 sumó $1.062,34 billones y al dividirlo entre los 48.258.494 colombianos, que la entidad estima que es la población del país, el PIB per cápita llegaría a $22,01 millones. Al convertir este dinero haciendo uso de la tasa representativa de hace un año y del promedio actual, los colombianos tendrían una pérdida de US$1.175, pues pasaron de tener un PIB per cápita de US$6.961,04 a uno de US$5.786,41.

Cabe mencionar que si bien los ingresos de la mayoría de los colombianos se mantienen en pesos, este aumento del dólar lleva a que su poder adquisitivo en otros mercados disminuya, pues lo que se compre en el exterior se encarece.

Sobre este tema Jorge Restrepo, economista y profesor de la Universidad Javeriana, mencionó que una devaluación no significa empobrecimiento, ya que se hacen más competivivas las exportaciones y así parte de la producción nacional, además permite atraer capitales al país que traen oportunidades.

De esta manera, no se puede decir que nos hayamos empobrecido, porque “la riqueza no se mide solo en el cambio de la moneda, sino por el poder adquisitivo, que se mide por el indice de precios al consumidor (IPC) y ese ha aumento 3,8%. Es decir, que hasta el momento solo podríamos decir que nos hemos empobrecido un 3,8%”, señaló.

Del tema Daniel Felipe Lombana, analista de investigaciones económicas de Acción Fiduciaria, señaló que el incremento de la tasa de cambio tendrá un efecto negativo en los precios de la economía local, aumentado la inflación.

“A los consumidores esta alza les afecta de manera negativa, porque aumentan los precios de los bienes de primera necesidad. Este impacto lo sienten especialmente quienes tienen ingresos bajos, ya que destinan un mayor porcentaje de sus ingresos a este tipo de bienes”, dijo.

LOS CONTRASTES

  • Daniel Felipe LombanaAnalista de Acción Fiduciaria

    “Si aumenta la inflación, el Banco de la República tendrá que intervenir. Si continúa la volatilidad, el Emisor también podría salir a vender dólares para controlarla”.

  • Julio RomeroJefe de investigaciones Corficolombiana

    “El dólar más caro genera presiones para las compañías y para el Gobierno si tiene deuda en dólares. La exposición de esta última es baja, así que el riesgo es moderado”.

El analista agregó que el aumento impactaría los insumos de varias industrias, como la textil y la agrícola, ya que son productos que no se producen en el país.

Jorge Iván González, profesor de economía la Universidad Nacional, agregó que precisamente en el sector agrícola es donde se tendrá una de las mayores afectaciones, ya que “importamos cerca de 12 millones de toneladas de alimentos, por lo que el impacto de la tasa de cambio en este punto será importante”.

En este mismo sentido, Julio Romero, jefe de investigaciones económicas de Corficolombiana, explicó que, considerando las devaluaciones que se han presentado en el pasado, el impacto de estas en los precios al consumidor es más bajo que en las de los bienes necesarios en otros procesos productivos. “En el pasado hemos visto que de lo que se devalúa la tasa de cambio, 10% se pasa a los precios al consumidor. En cambio, la transmisión en los costos de producción puede ser más alta, porque 80% de las importaciones del país son de bienes intermedios”, resaltó.

El analista añadió que el impacto en la inflación puede ser mayor si la devaluación se mantiene por mucho tiempo, pues si los agentes estiman que esta va a ser extensa, es más probable que le pasen el aumento de precios a los consumidores.

Vale mencionar que el impacto en la inflación no es inmediato, sino que puede depender del stock de insumos importados que tengan las empresas.

Caídas del 2019

Desde el año pasado, la tasa de cambio ha estado experimentando una alta volatilidad. De hecho, en 2019, llegó en más de tres oportunidades a máximos históricos. Este año, los fuertes movimientos de la tasa de cambio se han mantenido, aunque las razones detrás de la pérdida de valor del peso local sí han variado.

Durante la mayor parte de 2019, la depreciación del peso se explicó por la situación política internacional. En ese entonces, entre los inversionistas la incertidumbre era alta y aumentaba el temor por una desaceleración global, pues Estados Unidos y China estaban en una guerra comercial, en la que se impusieron aranceles mutuamente.

Debido a estos mayores costos en el intercambio de bienes, en los mercados se temía que se frenaran las economías de ambos países. Ante este panorama, los inversionistas preferían refugiarse en activos como el oro, el dólar o los bonos del Tesoro y salir de mercados emergentes, como el colombiano, que les daban mayores rentas, pero eran más riesgosos.

A esta situación se sumó también la incertidumbre causada por el Brexit, pues no era muy claro cómo iba a salir el Reino Unido de la Unión Europea ni las implicaciones económicas.

A finales del año pasado, otra variable que presionó el alza en la tasa de cambio fueron las jornadas de paro nacional y las protestas contra el Gobierno. Esta situación, más las manifestaciones similares que se presentaron en otros países de la región, aumentaron la aversión al riesgo entre los inversionistas, quienes temían por la estabilidad de los mercados latinoamericanos y por eso preferían invertir en otros países.

Sin embargo, una vez pasó el momento de mayor convocatoria y fuerza de las marchas, los inversionistas se tranquilizaron e, incluso, el dólar cerró el año por debajo de $3.300. La tranquilidad no duró mucho, puesto que desde que inició el año, el peso colombiano se ha depreciado 16,09% frente al dólar.

El motivo es nuevamente la aversión al riesgo que hay, pero esta vez no es por problemáticas políticas y comerciales, sino por la propagación del Covid-19, que inició en China a finales del año pasado y ha cobrado la vida de 3.900 personas en el mundo.

Por esta enfermedad varias ciudades se han declarado en cuarentena y varias empresas han tenido que detener sus operaciones, lo que ha impactado la producción y el consumo, incrementando el temor de una desaceleración global.

Esto también ha llevado a una disminución en los precios del petróleo, pues no solamente China es el mayor comprador de crudo, sino que la movilidad se ha estado limitando.

A este comportamiento de los precios del commodity se sumó que los países de la Opep y sus aliados no lograron ponerse de acuerdo sobre un recorte de producción para disminuir la oferta y así frenar un poco la caída de los precios.

Algunos de los beneficios de una tasa de cambio más alta
Entre los que se benefician con el dólar más caro están los exportadores, pues reciben más pesos por sus ventas y pueden ser más competitivos. “Estos mayores ingresos podrían ser una oportunidad para que se desarrollen otras industrias y nuestras exportaciones no dependan tanto del petróleo. Puede ser una oportunidad para diversificar”, señaló Julio Romero. Este escenario también es positivo para quienes reciben remesas del exterior, pues al convertirlas a la moneda local tendrán más pesos.