Con las caídas recientes se han deshecho las ganancias que se habrían logrado desde 2009

Ivan Felipe Campos

Las acciones en Colombia llevan 10 años sin generar retornos para sus inversionistas. Si usted compró el índice de la bolsa Colcap en noviembre del 2009, con la caída reciente hoy sus retornos en precio son 0% y lo que ha recibido en dividendos de alrededor de 2,5% cada año ha sido devorado por una inflación promedio de 4,0%. Sobra decir que si usted invirtió su dinero en cualquier momento después, sus retornos son negativos.

Una descripción tan dramática explica el evidente agotamiento de los inversionistas y probablemente con la crisis actual, la salida de varios de los que han querido creer en las compañías colombianas. Si usted hace parte de este último grupo, estaría cometiendo un error.

Ahora el problema es evidente. El mundo está entrando a su primera recesión mundial desde 2008 y el hecho de que el Covid-19 haya sido el detonante, plantea un dilema mayor en la medida en que no sabemos ni la profundidad ni la desaceleración a la que nos enfrentamos. A esto, debe sumarle que los expertos llamados a guiarlos en este difícil proceso somos los mismos que vendemos acciones. Así que, como buenos vendedores de dulces, puede que lo último que le digamos es que hay un riesgo de diabetes.

Acá es donde nuestro equipo de investigaciones ha sido un pésimo vendedor de acciones todos estos años. Por un lado, argumentamos que hace años la bolsa colombiana cumple con varios de los requisitos para generar valor: 1. Las compañías están en sus niveles de valoración más bajos de toda la historia. 2. Tenemos agentes institucionales locales como los fondos de pensiones que bajo nueva normativa deben comprar grandes cantidades de este tipo de activo y 3. Las bajas tasas de interés en el mundo obligan a los inversionistas a buscar retornos afuera de los bonos. Pero por otro lado, aún faltaban dos condiciones esenciales para que pudiera ser posible: 4. El fin del ciclo económico mundial más largo de la historia, que obligatoriamente cuando entrara en recesión golpearía a países emergentes y a nosotros vía debilidad en materias primas y 5. El fin de la tendencia de dólar fuerte que desde la última crisis petrolera agobia a nuestras economías.

La buena noticia es que ya pasaron todas. La última vez que la bolsa colombiana y la del resto de países emergentes vivimos una situación como la actual fue en los 90s. El segundo ciclo económico más largo de la historia en los EE.UU., y que no coincidencialmente significó una década perdida en nuestras bolsas, en la que ambas, tanto la tendencia de la bolsa colombiana como la del dólar en el mundo, cambiaron solo cuando EE.UU. entró en recesión en 2001. Entre 2002 y 2008, la bolsa colombiana se valorizó 700% y el dólar cayó de $2.982 a los $1.633.

Terminemos con algunos datos más recientes. Por múltiplos de valoración, el Colcap se encuentra 30% más barata que el mínimo de la crisis petrolera y 46% que la crisis subprime, cuando también cabe recordar que dos años después de cada una de estas crisis el índice ya se había valorizado 50% y 120% respectivamente.

Para quienes deciden que estos números les interesan, el único riesgo relevante es que la memoria importa y los inversionistas podrían querer llevar los índices a los niveles de las crisis pasadas sin importar la valoración esto sería una caída adicional de 10% (crisis 2016) o 36% (crisis 2009).

Finalmente, en Alianza llevamos esperando años este momento, argumentando que, como el corazón humano, la economía necesita los dos movimientos crecer y descansar. Nuestra recomendación es comprar acciones como una inversión para los próximos cinco años, donde la mejor forma de evitar las volatilidades venideras, es comprar por partes iguales a partir del próximo mes de abril hasta septiembre de este mismo año.