La herramienta busca facilitarle a los emprendedores la centralización y gestión administrativa de la compañía a través del celular

Laura Vita Mesa - lvita@larepublica.com.co

Los celulares, además de ser un canal de ventas y atención al usuario, pueden ser también una herramienta para administrar las empresas. Con esa visión nació la aplicación móvil Q.enta, que permite a los administradores de las compañías tener control sobre los recursos financieros para entender el estado del negocio, su capacidad de expansión, y hacer proyecciones sobre las finanzas corporativas.

A través de esta aplicación, los administradores de recursos pueden registrar todos los ingresos, por ejemplo derivados de ventas, y los egresos, a través de fotos y formularios cortos, lo que permite tener a la mano la información del estado de flujo de caja en tiempo real.

“Las posibilidades de la tecnología actual son fundamentales para hacer que cada microempresario no tenga que hacer una gran inversión para mejorar su gestión administrativa y financiera. Hoy en día, gracias a un celular, un emprendedor o empresario puede llevar inventarios, consultar bancos y cuentas por pagar, organizar su agenda para cumplirle a todos sus clientes, tener catálogos de productos listos para enviar, hacer cotizaciones y mucho más”.  explica Juan Suárez, CEO de Q·enta.

Estas herramienta tecnológicas, entonces, pueden ser determinantes para mejorar la eficiencia y productividad de las empresas, especialmente para los emprendedores y pequeños empresarios que, inicialmente, no tienen la posibilidad de hacer grandes inversiones en tecnología para manejar los procesos administrativos.

“Nuestra misión como organización ha sido democratizar la tecnología para que los pequeños empresarios también sean parte de la revolución digital. Nuestra aplicación, que tuvo su origen en un computador, ahora la hemos llevado a una versión en celular que le permite a cualquier persona cotizar, facturar y hasta registrar gastos para que lleven su negocio al día. Imagínense, en cualquier pueblo lejano de Colombia, un ferretero tiene acceso a la misma tecnología que un gran industrial en Bogotá desde la palma de su mano”, agregó Suárez.