El país tiene una de las tasas de impuestos más altas

Sebastián Montes

La crisis financiera que enfrenta General Motors (GM) en Brasil ha llevado a que la compañía considere cerrar sus operaciones en dicho país. No obstante, existe la posibilidad de un acuerdo con el gobierno de São Paulo que puede aliviar su situación actual.

Entre 2019 y 2022, la compañía invertiría alrededor de US$2.453 millones en la ciudad que gobierna João Doria con el propósito de renovar su linea de productos y mejorar sus resultados financieros.

Dicha estrategia adquiere relevancia cuando se observan las pérdidas financieras que ha sufrido GM recientemente. El año pasado, el fabricante de automóviles reportó una pérdida neta de US$272 millones.

Para tener mayores rentabilidades con la inversión, se espera que el acuerdo entre GM y el gobierno de São Paulo incluya incentivos fiscales para la empresa desde 2023, año en que se haría efectiva la apuesta de la firma automotriz en la ciudad.

Ahora, el secretario de Hacienda y Planificación de São Paulo, Henrique Meirelles, fue enfático en una reunión llevada a cabo el lunes que el gobierno estatal “no va a dar incentivos inmediatos. La única excepción será la devolución de créditos de Impuestos sobre Circulación de Mercancías y Servicios (Icms), garantizada por ley”, dijo.

Sin embargo, el funcionario también es consciente de que la carga tributaria brasilera, en comparación con otras naciones, es alta. De acuerdo con cifras oficiales, la participación de los impuestos en el precio de los automóviles al consumidor asciende a 30,4%. En otros países es considerablemente más baja, como Alemania, donde los automóviles representan 16% o Japón, donde llega a 9,9%.

Por su parte, en Estados Unidos se registra uno de los porcentajes más bajos, al llegar a 6,8% en los vehículos vendidos en California.