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ECONOMÍA Un futuro para los jóvenes, el legado más valioso
martes, 21 de enero de 2014
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Paula Medina - pmedina@larepublica.com.co

Con el sueño de que cualquier joven antioqueño lograra formarse y adquirir las aptitudes para convertirse en emprendedor, Jorge Hernández, presidente ejecutivo del diario La República, dedicó parte de su vida a estructurar la Fundación Julio C. Hernández.

Teniendo en mente un homenaje a su tío Don Julio, quien fue gerente del periódico El Colombiano durante muchas décadas, Hernández decidió destinar sus recursos a crear lo que se convertiría en una ayuda indispensable para los jóvenes de bajos recursos en Antioquia.

En abril de 1989, tras contribuir durante años a la financiación de la educación de los hijos de los trabajadores y empleados de El Colombiano, Hernández formalizó la Fundación plenamente convencido de que la formación académica aportaba al futuro y desarrollo de Colombia.

“La sensibilidad social de Don Julio C. está reflejada en mi familia y eso es lo que nos motiva a darle oportunidades a la gente para que puedan salir adelante”, decía en ese entonces el presidente ejecutivo de LR.

Los niños primero
Los primeros pasos de la Fundación se dieron en torno a la primera infancia cuando en 1987 la Fundación de Escuelas Populares Eucarísticas decidió apoyar la educación en el barrio Popular Número Uno de la Comuna Ocho del municipio de Medellín.

La Fundación compró dos casas del barrio y comenzó la adecuación de un colegio al lado de la Parroquia La Divina providencia. Así nació la Escuela Popular Eucarística Julio C. Hernández, que fue inaugurada en Medellín el 16 de junio de 1988. Jorge Hernández le abrió las puertas de la formación a un total de 126 niños en preescolar, primero, segundo y tercero de primaria a cargo de cuatro docentes.

Desde ese entonces, la Fundación se dedicó a forjar iniciativas que ayudaran al mejoramiento de las condiciones de vida de las personas.

En 2011, compró dos terrenos aledaños al colegio para ampliar las instalaciones y poder recibir a un total de 356 alumnos desde preescolar hasta básica secundaria.

Hernández eligió la educación como el pilar fundamental para el desarrollo, dar oportunidades e incentivar a niños, jóvenes y adultos para que se forjen un mejor futuro desde la academia. “Estamos plenamente convencidos de que si las personas están educadas, vamos a contribuir con el crecimiento y el progreso de Colombia”, dice una de las cartillas de la institución citando las palabras de su fundador.

Apuesta por la educación superior
En 2010, la Fundación Julio C. Hernández hizo una apuesta mucho más ambiciosa. Con una inversión, que superó los $2.200 millones, abrió con sede en Medellín y La Pintada, el Tecnológico de Antioquia.

“Ciertamente nunca hizo alarde de sus obras. Yo vine a saber lo de la Universidad en La Pintada cuando la tenía lista”, señaló Juan Gómez Martínez, exdirector de El Colombiano.

Se trataba de una institución educativa construida por Hernández en un amplio lote a ocho kilómetros de la cabecera municipal de La Pintada. Un centro de educación superior con aulas, laboratorios, biblioteca y espacios que no solo cuentan con los mejores estándares de calidad, sino que además son amigables con el medio ambiente.

Tecnología en Agroambiental, Tecnología en Sistemas de Información, Tecnología en Gestión Financiera, Tecnología en Investigación Judicial y Tecnología en Manejo de Agua, son algunos de los programas de los cuales ya se han graduado 51 jóvenes de la zona y 300 más están en el proceso.

“Para Don Jorge la clave era poderle brindar la oportunidad de estudiar a los jóvenes que no podían desplazarse a las grandes capitales para hacerlo. Hemos perdido un padre, como sus hijos, estamos huérfanos”, dijo en diálogo con LR Clara Patricia Restrepo de Toro, directora de la Fundación Julio C. Hernández.

La enseñanza fue clave en la vida de Jorge Hernández y con su partida queda como un gran legado para Antioquia y para el país. “En Colombia necesitamos ser innovadores. Nuestros jóvenes necesitan, de la mano con esa innovación, recibir una buena educación y plata para pagarla, o al menos créditos para acceder a mejores conocimientos.

Eduquemos a nuestros estudiantes para que sean inventivos y logren mejores ingresos. Así la economía doméstica sale ganando. La educación es la llave para entrar al mundo de la salvación de la economía y del futuro de la juventud”, reza una de sus últimas columnas.

Un empresario responsable
La filosofía de vida de Jorge Hernández le significó al diario La República ser elegido como una de las empresas líderes en la gestión de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), en un reconocimiento que le otorgó la Corporación Fenalco Solidario. Para Hernández Restrepo, un empresario debía ser responsable en todos los ámbitos. “Nos tenemos que seguir integrando, tenemos que hacer que más medios de comunicación repliquen estos esfuerzos, es una obligación con el país”.

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