De las 114 millones de hectáreas que tiene el país, tan solo 5,1 millones se encuentran tituladas, siendo la mayor parte para exploración y construcción.

Kevin Steven Bohórquez Guevara - kbohoquez@larepublica.com.co

Quizás uno de los más grandes mitos a los que se ha enfrentado la minería en los últimos años es que dicha actividad contamina, afecta y pone en riesgo a los ecosistemas del país. No obstante, si se observan las más de 114 millones de hectáreas del territorio nacional, las cifras indican que tan solo 5,1 millones se encuentran tituladas para el desarrollo minero.

Actualmente el Gobierno Nacional tiene prohibido ejecutar obras de exploración y explotación en áreas protegidas como parques naturales, zonas de reserva forestal, zonas de protección y desarrollo de los recursos naturales, ecosistemas de páramo y humedales.

“Debemos precisar que sólo se hace minería donde la autoridad ambiental lo permite. Durante el ciclo minero del título se fiscaliza a través de un proceso estricto y cada día más tecnificado (...). Hoy nos han hecho vivir entre el falso dilema de minería o agua. Minería o agricultura. La actividad minera no es excluyente con las demás actividades en el territorio”, explicó Silvana Habib, presidente de la Agencia Nacional de Minería.

Y es que este tipo de restricciones, que están expresamente estipuladas en el Código Minero, dejan ver que la minería no es uno de los sectores que más demanda el recurso hídrico del territorio. De acuerdo con el más reciente Estudio Nacional del Agua, realizado por Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), mientras que la agricultura consume al año 16.066 millones de metros cúbicos de agua, la minería tan solo alcanza los 668 millones. Es decir, 24 veces menos de las actividades que se hacen en el campo.

El informe nacional también aclara que por encima del consumo de la minería se encuentra la industria pecuaria, la construcción y la piscícola. Pese a que en general la demanda de agua en la industria minera es baja, uno de las regiones con más alto consumo es el Pacífico. No obstante, este fenómeno se da precisamente porque en dicho territorio hay alta presencia de minería ilegal, que no solo afecta el sector sino también los indicadores reputacionales de la actividad.

El expresidente de la República y senador del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, resaltó en Inside LR la diferencia que hay entre Colombia y otros países de la región donde la actividad minera se hace en medio del desierto. Uribe recordó que en el país “hay cantos mineros en nacimientos, en zonas verdes agropecuarias”, lo que se convierte en escenarios en donde se presentan restricciones. “No soy partidario de que esas zonas se pongan en riesgo por la minería”, añadió el senador.

“Todos los títulos mineros vigentes en etapas de construcción, montaje y explotación, deben tener instrumento ambiental para inicio de sus actividades. Sin embargo, de ellos, solo 41% cuentan con dicho instrumento”, explicó Habib, quien agregó que precisamente con el nuevo catastro minero que se pondrá en marcha este año se podrán definir mejor las reglas y los trámites del sector.

Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), aseguró que uno de los principales rubros a los que le está apostando el sector es al tema de sostenibilidad y medioambiente, por eso, según el directivo, se han invertido $127.040 millones en este sector, de los cuales “83% de las inversiones ha sido concertado con las autoridades locales y las comunidades, lo que refleja el compromiso del sector por incidir de manera cohesionada en los territorios”.